Es conocido como empresario, pero no suficientemente como estudioso e innovador en el campo de la agronomía, la selvicultura y la enología. Dirigió las principales sociedades de fomento agrícola del país, como el Institut Agrícola Català de Sant Isidre y fue el primer director de la Escuela Superior de Agricultura. A partir de 1914, recuperó su actitud de predicar con el ejemplo e inició, a la edad de 52 años, la ingente tarea de convertir las 3.200 Ha. de Raïmat en una finca moderna. Con esta iniciativa combinó todos sus conocimientos técnicos, que cristalizaron en un proyecto social y empresarial.