
Es autor de una obra muy personal, llevada a cabo prácticamente en solitario y fuera de las instituciones académicas. Sobresalió en el campo de la geografía, ciencia que fundamentó su proyecto intelectual sobre las complejas relaciones entre la sociedad humana y el medio natural. En esta línea, realizó aportaciones mundialmente reconocidas en el campo de la geobotánica y de la edafología. Es autor del primer mapa de suelos de la Península Luso-Ibèrica (1937). Su seguidor más influyente fue el botánico Josep Cuatrecasas, exiliado como él después de la Guerra Civil.