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Cataluña
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La economía
Cataluña es un país de recursos naturales limitados que debe su prosperidad a su situación estratégica. El sector primario es casi testimonial -apenas reúne el 3% de la fuerza laboral-, pero dotado de subsectores muy potentes que compiten en todo el mundo, como por ejemplo el cava, el vino, el ganado porcino, la fruta dulce o los derivados cárnicos.

La economía catalana ha tenido una base industrial muy importante fundamentada en la industria de transformación, inicialmente textil, pero que ha evolucionado hacia otros sectores, como el automóvil y los accesorios, la industria química, la alimentación, las construcciones navales, los muebles, etc. Cada vez es más importante también la fabricación de electrodomésticos y de material informático y telemático de última generación. Las artes gráficas y la industria editorial constituyen un sector decisivo dentro de la industria catalana, así como la construcción, cuyo crecimiento está directamente asociado al desarrollo turístico.

A esta industria, se ha añadido y a la vez se ha desarrollado, en épocas más recientes, un amplio y diversificado sector terciario, el principal en cuanto a la configuración del PIB y a la ocupación, con servicios que suponen cantidad y calidad. Destacan el turismo y los servicios que se asocian a él, así como el gran número de empresas vinculadas a la publicidad, la explotación de las nuevas tecnologías y la creación de contenido para Internet.

Por lo que se refiere al sistema financiero, destacan la centralidad y el poder de las grandes cajas de ahorro, que constituyen el núcleo del sistema financiero de Cataluña y han sido y son decisivas en la estructura del ahorro y la inversión en el país. Conjuntamente, reúnen casi el 70% de los depósitos privados catalanes. Tienen una influencia decisiva en las grandes empresas catalanas y españolas.

En la Bolsa de Barcelona, plenamente integrada en el sistema bursátil mundial, junto con el mercado de valores tradicionales, destacan el mercado de futuros y las transacciones en acciones de compañías pequeñas y medianas, en una posición muy parecida a la del United Securities Market británico o el Second Marché francés.