Una sociedad industrial
Colonia industrial de Terrassa
En el siglo XIX, Cataluña se convirtió en
la región más industrializada de España: se ha podido afirmar que
Cataluña era la fábrica de España. Este desarrollo industrial
-que se basó en el textil, el sector claramente hegemónico- tuvo lugar
entre el año 1833, en el que empezó a funcionar en Barcelona
la primera fábrica mecanizada movida con vapor, y vísperas de
la Primera Guerra Mundial, momento en el que la economía catalana ya se podía considerar
plenamente industrial.
La industrialización dio lugar a una nueva sociedad, diferenciada
del resto de España, con un grado creciente de conflictividad
social y con una desavenencia también creciente respecto del Estado
español, que se consideraba incapaz de responder a los intereses
de una sociedad como la catalana. Ello comportó que a lo largo del
siglo XIX, y a partir del recuerdo del esplendor medieval y de
las libertades perdidas, fuesen sucediéndose los movimientos que
propugnan el reconocimiento de la personalidad catalana, que van
del particularismo de principios de siglo hasta diversas formas
de federalismo y de regionalismo. Esta reivindicación se vio
impulsada, desde mediados de siglo, por el resurgimiento de la cultura
y de la lengua catalanas propugnadas por lo que se conoció como
Renaixença.