A la muerte de Franco, en 1975, España evolucionó hacia un estado democrático y autonómico, definido en la Constitución de 1978. En 1977 fue restablecida de forma provisional la
Generalitat de Catalunya, en la persona de su presidente exiliado, Josep Tarradellas, regresado a Barcelona en octubre de ese año. En 1979 se aprobó el
Estatut d'autonomia de Catalunya, que permitía el restablecimiento del autogobierno. En 1986 España se integró dentro de la
Unión Europea, dentro de la cual Cataluña propugna el reconocimiento del papel de las regiones como motores del desarrollo económico y del bienestar social. En el periodo 1980-2003, caracterizado por el desarrollo autonómico, gobernó la coalición Convergència i Unió (CiU), encabezada por el presidente Jordi Pujol. En 2003, Pujol fue sucedido por Pasqual Maragall, con un gobierno tripartito (PSC-ERC-ICV), que impulsó la reforma del
Estatut d'autonomia de Catalunya para amoldarlo a la nueva realidad catalana. Este nuevo estatuto entró en vigor el 9 de agosto de 2006. El noviembre del mismo año, José Montilla sucedió Maragall como presidente de la Generalitat de Catalunya.