Generalitat de Catalunya

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Cataluña
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Cataluña en el mundo
Cataluña es un país con una clara vocación internacional. Por un lado, su actuación en el exterior tiene un espacio primordial, Europa, en el cual contribuye a reforzar el papel de las entidades locales y regionales por medio de la pertenencia al Comité de Regiones y otros organismos europeos, a la vez que participa activamente en la política europea del Estado español. Además, Cataluña también hace sentir su voz en Europa mediante la participación activa en el movimiento regional europeo, un conjunto de asociaciones que defienden los intereses de las regiones en el actual proceso de construcción europea.

La contribución catalana a la construcción europea se inicia por los ámbitos de más proximidad geográfica, la Eurorregión Pirineos - Mediterráneo y la Comunidad de Trabajo de los Pirineos, pero también trabaja para establecer un puente entre el Mediterráneo y la región báltica, así como con la Europa Central y Oriental.

Por otro lado, la sociedad civil catalana tiene una fuerte implicación con los países más desfavorecidos o que circunstancialmente se enfrentan a grandes catástrofes y emergencias. Este compromiso ha dado un gran empuje a la cooperación internacional, que se ha traducido en la Ley 26/2001 (catalán, castellano, inglés y francés), de Cooperación al Desarrollo, aprobada por unanimidad el 31 de diciembre de 2001. La Ley permite optimizar la actuación de la política catalana de cooperación internacional en favor de sus destinatarios, que son, principalmente, los pueblos del Mediterráneo, de América Latina y del África Subsahariana.

Cataluña es y ha sido a lo largo de la historia un país de encuentro donde han convivido diferentes culturas de todo el mundo pero, además, el pueblo catalán se ha caracterizado por su proyección internacional. Ya sea voluntariamente o forzados por necesidades económicas o políticas, un gran número de catalanes se han establecido en el exterior. En estos momentos, se calcula que unos 200.000 catalanes residen en diferentes países de todo el mundo. El centenar de Centros Catalanes que hay repartidos por los cinco continentes son puntos de encuentro para todos ellos, a la vez que actúan como auténticas embajadas y espacios para dar a conocer la cultura catalana.

Precisamente, la cultura catalana goza de un amplio reconocimiento internacional y la producción cultural e industrial es valorada por su calidad. La empresa catalana está cada vez más preparada para las nuevas pautas de la economía mundial. Cataluña gana día a día presencia en el exterior, en un proceso de gradual normalización de su imagen internacional.