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Informe semanal ANT XVII/3-2 (25-31.3.2000)

Esta semana ha estado, en todos los sentidos, llena de acontecimientos. Difícil de creer que el sábado pasado tuvimos, al llegar a la isla de Bouvet, nuestro primer contacto con la Antártida. Tras este encuentro comenzó la semana con tiempo tempestuoso, para compensar el tiempo demasiado calmado que tuvimos al comienzo del viaje, la llegada a la zona de la banquisa el martes. La bahía de Atka completamente helada, con la estación de Neumayer el miércoles, fueron las últimas etapas antes del viaje a lo largo del margen del hielo hasta llegar al Cabo Norvegia. Allí comenzamos de forma intensiva con el trabajo en un frío cortante, en medio de un casi completamente helado Océano Austral, que con temperaturas rozando los -2 °C ya parece encontrarse en su reposo invernal. Posteriormente, en la noche del sábado, subió la temperatura del aire cerca de 10°C. Una tormenta repentina con velocidades máximas del viento de 30 metros por segundo (fuerza 11), barre el margen del hielo, y hace que las olas, en las planas lagunas de la zona de la banquisa crezcan hasta medio metro y conviertan en pocas horas la cerrada capa de hielo en pequeñas plaquitas, que, para alegría del equipo británico-americano, irán poco a poco transformándose en panqueques de hielo. No, la verdad es que no podemos decir que hasta ahora, en el tiempo que llevamos de este viaje otoñal, hayamos encontrado las mejores condiciones para trabajar; en 1992, cuando Michael Spindler lideró una expedición antártica durante esta época, las condiciones fueron mucho más benignas. Pero el "Polarstern" es un barco hábil, el capitán Keil y sus colaboradores se preocupan mucho por dominar la inesperada situación invernal, y los científicos desarrollan una sorprendente tenacidad, para lograr buenos resultados a pesar de las contrariedades. La información biológica sobre el otoño antártico es escasa, y una próxima oportunidad no se repetirá en mucho tiempo!

La isla volcánica de Bouvet, dice un manual de navegación, "es el pedazo de tierra más aislado de toda la superficie terrestre", 1370 millas desde el extremo sur de Africa, y 1200 millas la separan de la isla de Gough. Hoy se muestra Bouvet en la vertiente de solana, con escarpados acantilados, paredes de hielo azulado y brillante y una impresionante capa de hielo. Hasta nuestra partida permaneció despejada, quedando envuelta después por la niebla, como es habitual. En torno a esta isla como siempre una abundante fauna: petreles, paiños, lobos de dos pelos y dos ballenas jorobadas, que seguro han pasado por alto la partida hacia regiones más cálidas. La temperatura del agua se acerca lentamente a la frontera de los cero grados. En la noche que precedió al lunes nos atrapó la tormenta, que desde hacía días habían dicho los meteorólogos que nos amenazaba. Al principio incluso aceleró nuestra marcha, ya que el viento soplaba oblicuamente desde popa, pero posteriormente nos envió un fuerte oleaje por estribor, haciendo balancearse incluso al grueso "Polarstern" de tal forma que las olas cubrían una y otra vez la cubierta de trabajo, y la parte delantera del barco sólo en algunos momentos salía de la capa brumosa formada por la humedad proveniente del mar agitado. Las puertas de acceso al exterior fueron cerradas, prohibida la salida a la cubierta para todos, el ascensor fuera de servicio, y en esta lata de conservas perdemos el equilibrio continuamente, montaña abajo, montaña arriba, siempre a la búsqueda del próximo lugar en el que sujetarse. Por suerte todos los sofisticados equipos están firmemente ligados hace tiempo, pero a pesar de ello algunos ordenadores e impresores fueron sorprendidos, las sillas van de un lado al otro del comedor, los platos se convierten en platillos volantes, los montones de papeles son mezclados como naipes... Todo se hace más llevadero cuando a lo largo del martes dejamos atrás el mar agitado y llegamos a los primeros campos de hielo un poco abiertos, los cuales le quitan fuerza al oleaje.

En la bahía de Atka la temperatura del aire es de –20°C y está cubierta por una delgada capa de hielo. Mientras tomamos muestras de bentos en una estación de 100 m de profundidad, los helicópteros transportan a los investigadores del "hielo-panqueque" que quieren instalar una antena, así como algunas cajas a la estación de Neumayer, e inspeccionar junto a los que pasan el invierno en la estación un gran iceberg, que en una playa de la zona norte se prepara para separarse del margen del hielo. Aprovechando el buen tiempo decidimos preparar una visita para todos los participantes en la campaña que aún no habían visitado la estación. Regresaron muy impresionados de la visita: un perfectamente diseñado túnel en el hielo, para acceder al cual hay que bajar ya 8 tramos de escalera; el hermoso y helado paisaje de cuento de la bahía de Atka, con sus icebergs anclados y el impresionante margen del hielo, que se extiende sin fin, la hostil capa de hielo con sus rendijas y grietas en los márgenes, incipientes nuevos icebergs,...demasiado para poder digerirlo todo de una vez, pero se podrá, en las próximas semanas de trabajo intenso, disfrutar del recuerdo de estas imágenes.

Sólo en un aspecto es la otoñal Antártida decepcionante: hay muy pocos animales de sangre caliente. Desde el barco pudimos ver en la helada bahía de Atka dos solitarias focas de Weddell y un pingüino emperador, a pesar de que a lo largo del margen del hielo no faltan grietas. Sobrevolando la bahía de Atka encontramos dos pequeños grupos de pingüinos emperadores de 10 y 20 individuos respectivamente. En los siguientes días el panorama no ha cambiado mucho: un único petrel nival revoloteó alrededor del barco, en algún lugar sobre el hielo marino dos perdidos Adelias y otra vez dos focas de Weddell. Las habitualmente frecuentes focas cangrejeras no han aparecido esta vez. Delante del cabo Norvegia apareció una ballena Minke, a unos 200 metros del "Polarstern" resopló y se sumergió, sin molestarse por la ecosonda hydrosweep. Las orcas no se han dejado ver todavía. Parece ser que la situación actual del hielo no es muy cómoda para las focas y los pingüinos: este hielo es todavía delgado, con 10 cm de espesor máximo, es bastante transparente y tiene una capa de nieve de algunos centímetros. Tampoco es adecuado como lugar de descanso y no ofrece protección ante los predadores. El hielo antiguo no aparece en esta zona prácticamente en ninguna parte. Que podrían encontrar aquí las orcas si no hay focas ni pingüinos? Los peces no parecen ser su fuente de alimento principal.

Sorpresas hay, por otro lado, suficientes. En las imágenes de los videos submarinos se ve lo contrario a una columna de agua libre de partículas; también los filtros de nuestros colegas españoles retienen gran cantidad de materia orgánica. Es todo ello producto de resuspensión de partículas? Los icebergs aparecen en lugares donde no era de esperar según los datos acumulados durante largos años; la zona del cabo Norvegia, caracterizada por las investigaciones pasadas como "área no perturbada" aparece ahora marcada por las huellas del paso de los icebergs; por la mañana en las imágenes del radar aparecen los colosos anclados que desaparecen en las imágenes de la tarde. Científicos y barco tienen que aceptar estos cambios que, una y otra vez hacen cambiar los planes de trabajo, y ser muy flexibles. Debido al frío todas las operaciones tardan mucho, los aparatos y cables se congelan, la fauna capturada con la red de fondo se congela también a los pocos minutos de estar en cubierta y mueren en el laboratorio debido a la temperatura, mucho más elevada, del mismo; todo ello hace que la observación de especímenes in vivo sea muy dificultosa; el siempre presente hielo marino tiene que ser siempre desplazado por el barco para impedir que llene la red; la recogida de los anclajes será probablemente un grave problema. La tormenta de la última noche nos ha liberado de la cubierta de hielo y las aplanadas superficies de agua abierta así como la presencia de una polynia a lo largo del margen del hielo parecen confirmarlo. Sin embargo, debido a la masiva y rápida formación del hielo nuevo en este año seguramente tendremos que contar con considerables reducciones de nuestro programa de trabajo. Pero queremos saber de una vez por todas, como funciona el Océano Austral en el otoño!

En nombre de todos los participantes saludos cordiales,

Wolf Arntz