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Informe semanal ANT XVII/3-4 (08-14/04/2000) Estamos de vuelta en el paraíso! ... es lo que sientieron algunos de los participantes cuando ayer, exactamente en el ecuador de nuestro viaje, la borrasca que tras largos días de navegación a través de aburridas planicies de hielo cubiertas de nieve, nos dejó escapar de sus garras. Por fín navegamos en aguas libres, que hasta el final del horizonte estaban cubiertas por panqueques de hielo, y entre curiosos icebergs que entorno nuestro y libres de la bruma salen a superficie. Hoy el tiempo nos acompaña y nos obsequia con un día soleado, icebergs con cumbres afiladas, cúpulas redondeadas y torretas como si fueran de una iglesia. Por todas partes, sobre las placas de hielo, grupos de pingüinos Adelia y focas cangrejeras; entre las placas de hielo, ballenas Minke y la aleta de de una orca, que parece haberse interesado por los adelias, y alrededor del barco petreles nivales, petreles antárticos y palomas de El Cabo... Pero estais equivocados si creeis que estamos ahora mismo navegando en la polynia costera de Drescher Inlet, que es donde realmente deberíamos estar. En lugar de eso, estamos a 69°S, 27°W en la frontera norte de la banquisa en el mar de Weddell, y la razón es la siguiente: la máquina principal interna de babor "ha entregado su alma". El miércoles por la mañana se quedó muda repentinamente, porque un manguito de un compensador de los conductos del motor se soltó del engranaje y provocó una reacción en cadena, que ha dañado el turbomotor. La situación no es tan dramática como pudiera parecer, ya que hay otras tres máquinas principales y dos motores de apoyo, pero el jefe de maquinas, Volker Schulz, no puede solucionar estas averías con los medios de los que dispone a bordo. El arreglo de la máquina podrá realizarse en Punta Arenas, pero no antes, con una pieza de repuesto, que debe ser colocada en el lugar de la que se estropeó. Ante la situación complicada del hielo no hemos tenido más elección que abandonar la banquisa (a pesar de nuestro disfrute estando aquí nadie quiere pasar el invierno a bordo), por ello nos encontramos ya en el camino hacia nuestra segunda área de trabajo: la Península Antártica. En esta cuarta semana el tiempo no nos ha tratado muy bien. Con excepción del domingo, cuando llegamos al cementerio de icebergs de Austasen en el que el sol brillaba, hemos tenido un neblinoso, frío y tempestuoso tiempo, con fuertes nevadas, que hacen que la capa de nieve (que se deposita entretanto sobre una capa de hielo de 30 cm de grosor) crezca hasta 1 metro en algunos lugares. Esta situación frena considerablemente, de la misma manera que las barreras del hielo que el viento crea arrastrando las placas de hielo, levantándolas y sobreponiéndolas. El oleaje es, en este campo de hielo, y aún con desfavorables condiciones meteorológicas casi imperceptible. Sin embargo, con esta situación de viento fuerte, ni siquiera aparatos ligeros, como el CTD y las redes de plancton, pueden ser utilizados. Si como en los últimos días, se producen derivas de nieve, los contornos de los icebergs se difuminan junto con los de las pequeñas placas y en todos los casos la pantalla del radar es lo único que permite aún orientarse. El trabajo en cubierta tendrá que cesar durante un cierto tiempo en cualquier caso en una zona como Austasen, donde Uwe desde el helicóptero y en un tramo de 29 km de distancia ha contado 53 icebergs de entre 250 y 3500 m de largo, encontrándose 35 de ellos en el mismo cementerio de icebergs. El último domingo aparecieron flotando por la noche 6 nuevos bloques de hielo. Sólo en la zona del borde del hielo del cabo Norvegia se registró la separación de 3 grandes bloques durante los últimos dos años. Antes de que ocurriera el contratiempo con la máquina y tuvieramos que interrumpir el trabajo en la zona sur del mar de Weddell, habíamos concluido los programas "Perturbaciones producidas por los icebergs" y "Acoplamiento pelágico-bentónico" en la zona de Austasen. Connie y Martha tuvieron que trabajar durante toda la noche con el hydrosweep, con el fin de encontrar lugares adecuados para lanzar la red de fondo entre los icebergs, y los oficiales, basándose en esta información, hicieron llegar la red exactamente a los puntos señalados. Tres de las 4 redes de fondo que se lanzaron, proveieron material para recolectar la esperada "fauna perturbada", sobre todo grandes cantidades de crinoideos, y Rainer y su grupo obtuvieron los peces apropiados, que ya en la última campaña EASIZ fueron identificados como indicadores de perturbaciones. Esto les compensa un poco por las pescas que no podrán realizar en Drescher Inlet. Dieter experimentó como icebergs naufragos puedan compactar firmemente el suelo, haciendo que incluso la draga múltiple tenga problemas para clavarse en el fondo. Ha tenido también que dejar, debido a la avería de la cuarta máquina, dos anclajes en la zona del cabo Norvegia. El tercer anclaje lo pudimos recuperar y poner a salvo del iceberg que parecía querer aplastarlo. Saliendo de Austasen lanzamos un patín epibentónico a 750 m de profundidad para Anne, sin embargo la draga de Martin robó protagonismo al patín, ya que a pesar de ser arrastrada detrás del mismo, funcionó como una "cadena despertadora" capturando los anfípodos más eficientemente que el patín. Tras el patin epibentónico y debido al mal tiempo, no fué posible trabajar con más aparatos en cubierta, tampoco en las profundidades que habían planeado los investigadores que trabajan en los temas de biodiversidad, que han encontrado en el patín un molusco monoplacóforo muy primitivo. A la vista de los furiosos vientos catabáticos, no continuamos con la idea de hacer una estación superficial al lado del borde del hielo con vídeo y con la TV-draga. Es una pena ya que nuestros dos genios de la electrónica la habían arreglado, para poder utilizarla de nuevo, a pesar de que los 10 km de largo del nuevo cable instalado en el "Polarstern" no transmitieron la señal de vidéo. En el taller del "Polarstern" han trabajado para sustituir los dientes de la TV- draga, que eran inutilizables debido a que siempre cogían solo piedras, por dos placas metálicas afiladas como cuchillos. Tenemos realmente buenos constructores entre la tripulación y los científicos. Boris entre tanto ha conseguido poner en marcha su container frio de lujo, que está tan fabulosamente equipado, que los peces e invertebrados del mar de Weddell competirán por una plaza en el mismo a lo largo de los próximos días. Todo lo demás ya ha quedado resumido al principio. El Drescher-Inlet tuvimos que descartarlo de nuestros planes, el viaje através de la desierta banquisa, sin rastro de animales, hacia el norte y con visibilidad 0, tormentas de nieve y permanente oscuridad fue un viaje desagradable, pero dejó a todo el mundo claro cuán extremas pueden llegar a ser las condiciones de la estación de otoño en el hielo; la situación en el fondo, a -1,8 °C, parece acogedora y confortable comparada con ellas! Hoy a la hora de cenar llegan muchos tarde, ya que unos cientos de metros ante la proa del "Polarstern", y momentos antes de una hermosa puesta de sol, un grupo de ballenas resopló por encima de la superficie del agua, gris y cubierta de placas de hielo, y así los últimos días se olvidaron en un santiamén. En los próximos días tiene que lanzar, el grupo de trabajo de los panqueques, sus "OVNIS" en la zona de hielo-panqueque, así tendremos lugar para hacer la fiesta de la mitad de la campaña, así como el bautizo polar (debido a los avisos del mismo en forma de panfletos es difícil encontrar un poco de espacio para colgar en las paredes del "Polarstern" el informe semanal!), y podremos tomar rumbo hacia el estrecho de Bransfield. Afectuosos saludos a todos los de casa, de parte de los participantes en la campaña, Wolf Arntz
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