Mensaje 10. 30 de marzo del 2000

 

Superado el círculo polar antártico la navegación sigue hacia el sur. Desde que dejamos atrás la isla de Bouvetoya encontramos de vez en cuando icebergs, como cubitos de hielo en un vaso después de haber sido apurado. El paso del círculo polar se nota en la temperatura y en el ambiente: estamos realmente al sur! El círculo polar (situado exactamente 66° 33,6') es una línea imaginaria que hace juego con los trópicos y con el Ecuador. Es la línea que marca el punto donde un, y solamente un día del verano no hay noche, el sol no se pone. Sube y baja, pero no llega a ponerse. Marca también, en el invierno, el punto a partir del cual no hay día, siempre es de noche.

Esta mañana, al despertarnos, hemos visto el mar completamente helado. El hielo no es muy sólido, y el barco lo rompe con facilidad, ni siquiera lo notamos. Es sorprendente como varía el aspecto del hielo. Tan pronto es blanco y sólido como transparente y lleno de burbujitas, o más a menudo incluso, formado por unos panes de medidas diferentes y de consistencia variada. A las 8 de la mañana, mientras vagaba por la cubierta del barco contemplando el espectáculo del margen del hielo, poniéndome rojo de frío (estábamos a 15° bajo 0), me han gritado: "espabila, que salimos en helicóptero". Esto no se va a repetir dos veces, y mientras me daba prisa vistiéndome para el frío y cogiendo la cámara digital, la otra cámara y unos cuanto carretes, me han explicado de qué se trataba: "saldremos a buscar el iceberg que se desprendió hace unos días y que se llevó un fragmento de la base sudafricana. Si podemos, también iremos a ver el iceberg que se está formando". La voluntad de encontrar el iceberg con la base sudafricana es doble: hace falta recuperar el gasóleo que hay antes de que se pueda producir un desastre ecológico... pero también hay un cierto interés económico: según las leyes del mar cuando una tripulación encuentra una cosa abandonada en el mar y la recupera tiene derecho a una recompensa sustancial (un cierto porcentaje del que se ha recuperado).

Subimos enseguida al helicóptero: el piloto y jefe de helicópteros del Polarstern, Uwel, el segundo capitán, Oli, el fotógrafo de a bordo y yo. Mi primer viaje en helicóptero!. La verdad es que, a pesar de ser unos aparatos pequeños uno tiene mucha sensación de seguridad. El aparato se mueven con suavidad y de repente empieza a alejarse del barco. Estamos casi una hora de iceberg en iceberg, buscando el que ya llamamos "iceberg sudafricano". De hecho eso que le ha pasado a la base sudafricana es más o menos lo que pasó hace dos años con la estación alemana de Filchner: se rompió el hielo donde estaba y se convirtió, de repente, en una base encima de un hielo. El año pasado el Polarstern fue a buscar la base para poder recuperar todo lo posible. En el hangar de proa del barco se puede ver uno de los habitáculos de Filchner recuperados el año pasado y que se utiliza como almacén. Alguno, cínicamente, había pintado palmeras y escrito: "Paraíso de Filchner".

Un buen rato después de ver mucho hielo ( y una foca y dos pingüinos), decidieron ir hacia el continente. Por fin veré la Antártida!. Unas horas antes que mis compañeros que están en el barco y que todavía tardarán un par de horas largas en llegar allí. Hemos abandonado la investigación del iceberg sudafricano y vamos a ver la formación del nuevo iceberg. Petz, el jefe de campaña, estará contenta: no tendremos que vaciar los depósitos de combustible y no perderemos días de trabajo. Yo ya he tenido que cambiar de carrete: he hecho un monográfico de fotografías de hielo!

Finalmente nos acercamos a la base antártica: es blanca y no se diferencia demasiado del hielo marino. Eso sí, tiene la altura de los icebergs tabulares que hemos ido encontrando hace ya un rato. El manto de nieve y hielo que recubre la Antártida, sobresale totalmente del continente como una capa de nata sobre un bollo. El margen del hielo no reposa sobre la tierra sino sobre el mar. Por eso es tan fácil que algún fragmento se desprenda. Al fondo vemos el iceberg en formación. Es enorme! No podemos abarcarlo con las cámaras. Claro que si el otro día lo vimos en la fotografía del satélite quiere decir que tenía que ser bastante grande. Lo seguimos por la izquierda hasta el final. Allí donde el iceberg todavía está enganchado a la plataforma de hielo continental. Pronto se separará.

Cuando llevamos una hora y cuarto de vuelo, el piloto decide que ya es hora de volver: estos helicópteros tiene una autonomía de solo dos horas de vuelo, y no se trata de tener que pasarlo mal. De regreso le pedimos que nos deje hacer fotografías del barco. Oli, atrevido él, abre la puerta, y volamos un rato al lado del barco con la puerta abierta. Hacemos un montón de fotografías del barco desde todos lados y nos disponemos a aterrizar. De hecho no se debería decir aterrizar al hablar de un helicóptero que se para sobre un barco en marcha... dejaremos el problema para los filólogos. Hemos completado nuestra misión a medias. Bien, de hecho, mi misión que era hacer fotografías y tener una experiencia fantástica la he completado del todo.

Mañana os explicaremos cómo es la base alemana de Neumayer, la base bajo el hielo, donde hemos ido por la tarde.

Un abrazo,


Los investigadores a bordo del Polarstern

 

Datos:
. Nos encontramos en el Océano Antártico
. Posición: 70° 31' S - 08° 12' E
. Temperatura del aire: - 11.8 °C
. Temperatura del agua: -1.3 °C

Fotografias: