Mensaje 11. 30 de marzo del 2000

De visita a la estación científica alemana Georg von Neumayer

Hoy jueves 30 de marzo podemos decir que por fin hemos llegado a la Antártida. El "Polarstern" ha anclado delante mismo del margen del hielo de la bahía de Atka. Unas millas hacia el interior se encuentra la base científica alemana que lleva el nombre del primer científico alemán que promocionó la investigación en la Antártida. Depués de varios días de temporal, por fín llega la calma. El día promete ser soleado y efectivamente las condiciones son óptimas, por lo que buena parte de los científicos a bordo tendrán ocasionar de visitar Neumayer. Por turno, los dos helicópteros del "Polarstern" nos llevan hacia la base. Durante el ratito que sobrevolamos la banquisa y la plataforma de hielo, aprovechamos para hacer fotografías de un paisaje que para muchos de nosotros será inolvidable. Los diferentes tonos de blanco y azul cielo de los icebergs, que coronan los témpanos de hielo alrededor nuestro, ofrecen una imagen de ensueño. Los respectivos pilotos nos han brindado, a cada uno de los viajeros, la ocasión de poder hacer fotografías de pingüinos emperadores desde muy cerca. Ha sido todo un regalo!

Después de un vuelo excitante, aterrizamos a pocos metros de la entrada de la base que se encuentra enterrada en el hielo. Por encima solo vemos unas torretas cilíndricas que es por donde respira la estación subterránea. Allí nos espera Mattias, uno de los dos geofísicos que trabajan en la base. Él y otros investigadores y técnicos convivirán bajo el hielo durante unos 15 meses, hasta que llegue el siguiente relevo. La principal actividad científica que llevan a cabo se resume en las siguientes modalidades: 1/ geofísica (registran en continuo los cambios temporales del campo magnético de la tierra, los movimientos de la plataforma del hielo, y la localización de terremotos); 2/ química atmosférica (seguimiento del ozono y partículas de aerosol. La extrema pureza del aire de este lugar hace que sean consideradas éstas como punto de referencia de otros lugares del planeta); 3/ meteorología (observatorio diseñado para hacer un seguimiento detallado de los cambios de la radiación solar a lo largo de los años). No os penseis que para hacer este trabajo hace falta mucha gente. En estos momentos allí trabajan sólo 9 personas: un ingeniero, dos geofísicos, una química, un meteorólogo, una médico, un radio-telegrafista, un mecánico y un cocinero. Preocuparse de la comida es muy importante en unas condiciones de vida como las que ofrece este lugar. Pensad por un momento que una vez que nosotros hayamos regresado al barco estas 9 personas quedaran físicamente aisladas hasta el próximo verano, que es cuando el "Polarstern" regresará para abastecer de nuevo de combustible y víveres.

Entramos por uno de los accesos elevados sobre el suelo para evitar que la nieve del invierno las cubra. Mas allá observamos otros módulos que sobresalen del paisaje blanco y completamente plano. Una de ellas se encuentra a 1,5 km de distancia del punto en que ahora nos encontramos. Es la estación de seguimiento de los parámetros químicos controlada a distancia por la propia base. Se encuentra expresamente alejada para evitar cualquier tipo de contaminación causada por la misma actividad diaria de la base. En el momento de entrar, a muchos de nosotros nos hace gracia ver que hay una bicicleta de montaña aparcada delante de la misma entrada. Precisamente es porque, de vez en cuando, se ha llegado a montar en bicicleta. No encontrais esto fantástico! Hace falta, sin embargo, estar muy bien preparado físicamente. Días como hoy hemos estado a -20°C, incluso haciendo sol. Evidentemente, cuando el viento sopla fuerte es imposible pedalear.

La persona que nos ha hecho los honores recibiéndonos es Úrsula, la médico y al mismo tiempo jefa de base. Es simpática, de complexión fuerte y con mucha personalidad. También es la persona más mayor del grupo. Ella misma nos hace de guía por las entrañas de la estación. La base está formada por dos inmensos cilindros, de superficie ondulante, de 8 metros de diámetro y unos 90 metros de largo, excavados bajo el hieloy dispuestos en paralelo entre sí. Dentro de cada uno de ellos se encuentran los respectivos "contenedores-vivienda", completamente aislados térmicamente. En uno de ellos se encuentran las habitaciones, y en el otro hay laboratorios, la sala de estar, la cocina y la despensa. Incluso hay un quirófano, no hace falta decir que tienen que estar preparados para intervenir quirúrgicamente a alguien si fuera necesario, pues no existe alternativa de transporte a un centro hospitalario. La gente que tiene que pasar todo el año trabajando en esta base tan alejada de la civilización tienen que saber hacer frente a cualquier eventualidad.

A pesar de las ventajas que supone vivir bajo tierra desde el punto de vista térmico, tiene el inconveniente de que los dos cilindros excavados se van hundiendo año tras año. El mismo peso y el calor que irradian las viviendas-contenedores van haciendo que, poco a poco, la capa de hielo que las sostiene se vaya hundiendo. Cada año tienen que invertir tiempo consolidando de nuevo la estructura. A pesar de todo, después de unos años se ven obligados a abandonarlas y a construir otra estación nueva.

Vivir en la Antártida supone también ser muy respetuoso con el entorno. No podemos abandonar ni tirar ningún tipo de material. Para los restos orgánicos y las letrinas, la base tiene su propia planta de tratamiento. Pero todos los residuos sólidos tiene que ser evacuados a través del barco, que los visita cada año. No obstante la base requiere toneladas de combustible fósil para mantenerse funcionando, día y noche, todos los días del año; el generador eólico de 20kw de la base, puede suponer para la base un ahorro de hasta un 20% de energía.

La vida en la Antártida no es nada fácil. Muy a menudo no pueden salir al exterior porque las tormentas de nieve y viento son extremas. La conexión que tienen con el mundo exterior es por radio, teléfono y mail. Hoy ha sido para ellos un día especial. Han visto mucha gente y han recibido noticias frescas de su país.

Son las 4 y media de la tarde, el helicóptero del "Polarstern" nos espera para regresar al barco. El sol de media tarde nos despide evocando imágenes insólitas sobre la inmensidad del paisaje blanco.

Un abrazo y hasta el próximo mensaje,


Los investigadores a bordo del Polarstern

 

Datos

. Nos encontramos en el Océano Antártico
. Posición: 67° 14' S - 5° 38' E
. Temperatura del aire: - 9.8 °C
. Temperatura del agua: -1.2 °C


Fotografias: