Missatge 29. 23 d'abril de 2000.

Las focas y otarios

Hoy al levantarnos hemos mirado por la ventana y hemos visto un sol radiante que nos ha acompañado todo el día. Hemos salido ansiosos a cubierta para tomar fotografias: el paisaje se lo merece y nos queremos llevar un recuerdo de estos momentos. Hemos dejado detrás los días en los que el barco intentaba salirse de un mar de hielo con un motor estropeado.

Hoy nos encontramos en medio de un mar repleto de placas (los ingleses les llaman pancakes) de distintos tamaños pero dominan las mayores e un metro de diámetro. Hay algunas que son como pequeños icebergs sobre los cuales hay una foca o un reducido grupo de pingüinos de la especie conocida con el nombre de Adelia. Las focas están adormiladas sobre las piezas de hielo flotante pero el movimiento del barco desplaza la placas y las despierta. A veces, espantadas, retornan al agua. Cogemos los prismáticos e intentamos averiguar a que especie pertenecen. Rápidamente nos damos cuenta que tenemos delante una foca cazadora de cangrejos (Lobodon carcinophagus). Además, hay bastantes de esta especie en los alrededores.

La foca cangrejera recibe este nombre porque se alimenta casi exclusivamente de krill (eufausiáceos, ver el mensaje anterior sobre el krill). Las manchas y babeos que le caen por la boca de color rojo es debido al color del propio krill. Es la más delgada de las focas antárticas y puede alcanzar hasta los 3 metros de longitud, pudiendo los machos alcanzar una longitud algo superior a la de las hembras. Parece que es la especie de foca más abundante en la Antártida, ya que se han estimado un total de 30 millones de ejemplares. Vive generalmente asociada a las placas de hielo de la banquisa, donde se ha adaptado de forma singular. Esta zona del hielo antártico es poco accesible para el hombre, hecho que ha facilitado su no explotación y que, por ello, no se le hayan aplicado medidas de protección. Vive en pequeños grupos sin llegar a formar grandes aglomeraciones como en las colonias de los lobos de mar (Arctocephalus gazella). Los lobos se pueden encontrar fácilmente en las playas más australes de los continentes y de las islas próximas a la Antártida, donde llegan a formar colonias de miles de individuos. Presenta un dimorfismo sexual muy evidente: el macho llega a los 200 kg de peso mientras que las hembras tan sólo alcanzan los 50 kg. Viven en régimen de harén y han proliferado mucho en los últimos años debido al descenso de sus capturas. Al igual que en la foca cangrejera, los cachorros crecen muy rápido y a las tres semanas de vida ya no toman leche de sus madres.

Una de las focas más comunes del área donde nos encontramos es la conocida con el nombre de foca de Weddell (Leptonychotes weddellii) que, a diferencia de las anteriores, tiene una forma más rechoncha. La hembra puede superar los tres metros de longitud y el macho es algo más pequeño. Estos magníficos animales pueden pesar 400 kg, lo que los hace muy poco ágiles en tierra, pero son unos excelentes nadadores. Forman colonias para el emparejamiento y el nacimiento de los cachorros. Estos se quedan sobre el hielo continental mientras los padres salen a cazar. Los adultos tienen unos dientes (incisivos) muy fuertes que les sirven para agujerear el hielo de la banquisa y acceder donde están sus cachorros o para huir de los depredadores como la orca. Una de las causas más importantes de mortalidad en esta especie es el desgaste de estos dientes. Se trata de una de las especies mejor estudiadas por los científicos en la Antártida, especialmente por encontrarse sobre el hielo continental consolidado.

Unos compañeros del Alfred-Wegener-Institut, institución a la que pertenece el barco donde estamos ahora, hicieron un estudio sobre la foca de Weddell, en el que observaron que los ejemplares de esta especie podían sumergirse hasta los 400 metros de profundidad y quedarse más de una hora bajo el agua. Para llevar a cabo el estudio engancharon con cintas adhesivas especiales unos transmisores a algunos ejemplares de focas. Estos transmisores enviaban información via satélite sobre la profundidad de las inmersiones, las veces que se sumergían y la frecuencia mandibular (número de veces en las que abrían y cerraban la boca). Con esta información sabían cuando y donde se alimentaban, que era hacia los 150 m de profundidad en el nivel de la picnoclina (zona donde la salinidad y la temperatura del agua cambia bruscamente: fría arriba y más cálida abajo). En esta zona se observaron concentraciones de peces que formaban parte de su dieta aunque también comían calamares y krill.

Además de las especies mencionadas, hay otras tan peculiares como el elefante marino (Mirounga leonina) que alcanza los tres metros y medio de longitud y los 900 kg de peso. Presenta una prolongación nasal característica y se agrupan en colonias donde los cachorros crecen muy rápido, ya que cuadriplican su peso y masa corporal en pocas semanas, gracias al 50 % de grasa que contiene la leche de la madre. Se pueden sumergir a gran profundidad donde capturan calamares. La foca leopardo (Hydrurga leptonyx) es un potente depredador que se alimenta fundamentalmente de pingüinos, pero aún no hemos visto de momento un ejemplar. Pero os hablaremos de esta especie en un próximo mensaje.

Un abrazo y hasta el próximo mensaje,

Los investigadores a bordo del Polarstern.

 

Datos:
. Nos encontramos en el Mar de Weddell
. Posición: 68° 36' S - 34* 38' W
. Temperatura del aire: - 7.3 °C
. Temperatura del agua: -1.2 °C

Fotografias: