Mensaje 30. 24 de Abril de 2000
Comida de ballenasHoy hemos pasado un rato viendo como el barco rompía la banquisa con el fin de salir del mar helado. La sensación de aislamiento es elevada y muchos de nosotros nos sentimos como si estuviésemos en medio de un desierto helado. En esta situación, las tertulias después del café son más largas y muchos de los temas que tratamos giran alrededor del lugar donde nos encontramos. Esta tarde hemos hablado de un tópico de estos lares que todos encontramos apasionante, en parte por ser exclusivo de la Antártida: ¡el krill!. Os haremos un resumen de nuestra tertulia para que podáis disfrutar como nosotros de todo lo que se puede llegar a aprender hablando con los compañeros de expedición.
El krill, Euphausia superba, un crustáceo de unos 4-6 cm de longitud, desarrolla inmensas poblaciones en aguas antárticas y subantárticas, donde es un voraz hervíboro capaz de consumir gran parte de la producción primaria generada por el fitoplancton, o de hacer desaparecer grandes poblaciones del mismo fitoplancton en pocas horas. Esta elevada tasa de alimentación da lugar a un rápido crecimiento y producción, que generan enormes enjambres. Se llegan a formar enjambres que alcanzan un kilómetro de largo por 200 metros de ancho. Llegan a alcanzar una densidad de entre 5.000 y 50.000 individuos por metro cúbico, lo que equivale a unos 50 kg. El krill representa un alimento fantástico para una amplia variedad de ballenas, especialmente las ballenas grises y azules, que durante su natación filtran enormes volúmenes de agua de la que extraen el krill, al filtrarlos mediante sus barbas, situadas dentro de la boca. Pueden capturar otras presas, como copépodos, pero el krill es su comida por excelencia, como el "maná" para las ballenas. De esta manera el fitoplancton, el krill y los cetáceos, representan una de las cadenas tróficas más sencillas y eficaces del medio marino.
Las ballenas pueden capturar krill de diferente tamaño, desde el estado larvario de furcilia (unos 1,1 cm) hasta los adultos que alcanzan los 6,5 cm. Las distintas clases de talla del krill forman enjambres separados. Esta observación tan sólo se ha podido comprobar al observar que en los estómagos de las ballenas hay ejemplares casi siempre del mismo tamaño. La clase de talla que es más consumida es de entre 3 y 4,5 cm. De krill de este tamaño se ha llegado a consumir por parte de sus depredadores más de 8 millones de toneladas en un verano austral, cantidad que corresponde aproximadamente a unos 40 billones de individuos. Pero, a partir de los resultados de las campañas Discovery, hacia los años 60-70, se pudo observar que se podía llegar a consumir hasta 175 millones de toneladas, considerando todas las clases de edad del krill, hecho que representa unos 8.000 billones de individuos. Pero los mismos investigadores de las campañas Discovery afirmaron que si consideramos todas las poblaciones de ballenas que acuden a las aguas frías del Océano Antártico a alimentarse, las capturas deberían ser de más de 250 millones de toneladas. Esta última afirmación está basada en la actividad y biomasa de los grandes cetáceos. Así, una ballena de 90 toneladas de peso necesita consumir un millón de calorías para mantener su calor corporal y nadar. Si además debe acumular reservas para el resto del año necesita consumir como mínimo cuatro toneladas de krill diariamente.
La mayor parte de las ballenas que se alimentan de krill y de otros organismos del zooplancton efectuan migraciones anuales. Se desplazan a aguas polares durante el verano austral para alimentarse y vuelven a aguas cálidas para reproducirse. No todos los grandes cetáceos se alimentan de krill. Los cachalotes se han especializado en la captura de cefalópodos (especialmente calamares). A diferencia de las ballenas, tienen dientes y efectúan inmersiones de hasta 1.000 metros de profundidad, donde se encuentran la mayor parte de sus presas.
El hombre ha intentado pescar el excedente de krill en el Océano Austral debido a la disminución del número de ballenas. Pero algunos problemas se consideran difíciles de solucionar para el consumo humano del krill. Por ejemplo, las técnicas de procesado (pelado del caparazón de quitina) son muy costosas. Además, el producto final no es muy apreciado en el mercado, a no ser el mercado soviético, que sí lo aceptaba, aunque recientemente los costes del procesado se han incrementado tanto, que incluso no es idónea para este mercado la explotación del krill. También el elevado contenido de flúor en el caparazón del krill complica su utilización para el consumo humano. Las capturas de krill han disminuido drásticamente desde 1982 (500.000 toneladas) hasta 1995 (tan sólo 100.000 toneladas). La principal causa de esta desaceleración en la pesca del krill ha sido la reducción del mercado, especialmente el soviético, debido al colapso económico del país.
Esperamos que estos datos hayan sido de vuestro interés. Muchas veces viene uno de nuestros compañeros y nos dice: acabo de leer o me acaban de explicar tal cosa, hecho que desencadena una amistosa tertulia que nos atrae a todos.
Un abrazo y hasta el próximo mensaje,
Los investigadores a bordo del Polarstern
Datos:
. Nos encontramos en el Mar de Weddell
. Posición: 71° 14' S - 10° 38' W
. Temperatura del aire: - 16.8 °C
. Temperatura del agua: -1.2 °C
Fotografias: