Mensaje 31 25 de Abril de 2000

Orca y foca leopardo

A pesar de lo que podáis pensar, la mayor parte del tiempo a bordo del Polarstern es aburrido. Se trata de analizar muestras encerrados en los laboratorios del barco, en los que ni siquiera vemos el mar. Si lo quisiéramos, nos podríamos pasar todo el día sin darnos cuenta de si fuera hace sol o está nublado.

Esta mañana, Quico estaba peleándose con el autoanalizador, un aparato que sirve para analizar las concentraciones de nutrientes (nitratos, fosfatos, etc.) en el agua. Al mismo tiempo, Carlos filtraba agua para concentrar el DNA de las bacterias, material que más tarde se utilizará para estudiar la diversidad bacteriana en aguas antárticas. Sergi ha conseguido que le dejasen un espectrofotómetro para poder analizar las clorofilas de las muestras que habíamos recogido hace unos diez días. Las clorofilas, como quizás ya sabéis, es el pigmento de color verde que las plantas terrestres y acuáticas tienen para captar la energía de la luz del sol, fotosintetizar y así producir materia orgánica. Isa, Enrique y Pep iban trajinando muestras de un lugar para otro. En el radiocassette del laboratorio se escuchaba la que será la banda sonora de esta campaña, el grupo belga Vaya con Dios, todo un éxito poco disputado en nuestro laboratorio. De súbito, por los altavoces se escucha un anuncio: "This is an announcement for all: whales on starboar" "ballenas a estribor". Las muestras se han quedado donde estaban y nos marchamos rápidamente, empujando y estorbándonos. Nos hemos puesto la primera ropa de abrigo que encontramos y recogido cámaras fotográficas y prismáticos: ¡vamos fuera!.

Petz (nombre que dan cariñosamente los alemanes a su jefe de crucero, Wolf Arntz) que siempre es el primero en ver los animales, nos ha dicho que parecían orcas. ¡Orcas!. ¡Uno de los depredadores antárticos por excelencia!. Mientras un helicóptero ha salido a verlas de cerca, nos hemos dispuesto a ver los surtidores que se divisan a lo lejos e intentar ver su aleta dorsal, la más característica de estos animales. Todos conocemos la historia de la orca Ulises, o la de la película de Willy, con lo cuál no es necesario que os expliquemos cómo es una orca: la aleta dorsal está dirigida hacia arriba, con una mancha blanca en el dorso y sobre la zona del ojo y la garganta de color claro. Son animales de 6 a 8 metros que llegan a pesar 8 toneladas y que recuerdan más a los delfines que a las grandes ballenas. Las orcas comen pingüinos y focas, y de ahí su nombre en inglés: killer whales, que es quizás un poco exagerado. Las orcas se sitúan en la cima de la pirámide trófica marina. Dicen que si la capa de hielo que flota sobre el mar es delgada, las orcas se pasean por debajo observando si hay sombras de pingüinos o focas encima. Si lo ven saltan fuera del agua, rompen el hielo y atrapan a sus víctimas. En la costa, las orcas son capaces de saltar fuera de la línea de la playa aprovechando una ola (como si hicieran surf) para capturar alguna foca despistada. Después vuelven al mar aprovechando la siguiente ola.

Hay otro importante depredador en la Antártida: la foca leopardo. Hemos estado de suerte porque hemos visto hoy algunas sobre el hielo, cerca del barco. Durmiendo después de su captura de pingüinos, el barco las ha despertado al navegar cerca. La foca leopardo alcanza los tres metros de longitud y los 400 kg de peso. En la piel tiene unas manchas negras sobre fondo gris (de ahí su nombre de leopardo), y la cabeza es maciza y grande, provista de fuertes dientes. El año pasado la vimos en acción: en el lugar por donde los pingüinos de una colonia entraban y salían del agua se habían instalado un par de focas leopardo. Cuando tenían hambre, y en cualquier momento, cogían un pingüino que pasaba para por allí para ir en busca de alimento o que volvía a su colonia donde criaba. Una vez cogido con los dientes, lo agitaba golpeando sobre la superficie del agua hasta que lo mataba. Algún pingüino que estaba con los pollos echaría en falta a su compañero aquella noche: pero esto es la ley de la naturaleza.

Pasada la alegría de poder ver estos animales hemos retornado a los laboratorios. Y quizás os preguntareis, ver ballenas ¿es más importante que analizar las muestras? Os tendremos que contestar que sí. No hay muchos motivos en la expedición para romper la rutina y vale la pena aprovecharlos. Además, no lo digáis a nadie, la noche es muy larga. La noche tiene ahora en la Antártida más de 15 horas de oscuridad y de noche no vemos nada, o sea que los animales y los paisajes tienen prioridad durante el día y las muestras durante la noche. Aquí tenemos nuestras montañas de muestras, pero no se mueven ni son bonitas de fotografiar!

Un abrazo y hasta el próximo mensaje,

Los investigadores a bordo del Polarstern

 

Datos:
. Nos encontramos en el Mar de Weddell
. Posición: 71° 14' S - 10° 38' W
. Temperatura del aire: - 16.8 °C
. Temperatura del agua: -1.2 °C

Fotografias: