Mensaje 33. 29 de Abril de 2000

Nos interesamos por los sedimentos del mar

Llevamos realizadas tres cuartas partes de la campaña y ya empieza a ser hora de tener resultados de nuestra investigación a bordo. Hacía días que el jefe de campaña insistía para que se organizaran charlas donde los diferentes grupos expusieran sus primeros resultados y sus impresiones sobre aquello que hemos visto o hemos encontrado durante estos días. Nuestro grupo ha sido uno de los primeros, y esto ha sido muy satisfactorio para nosotros porque es un pequeño avance en nuestro trabajo que, además, nos permite discutir por adelantado nuestros resultados con el resto de los científicos de a bordo. Entre nuestros compañeros de expedición hay quienes tienen mucha experiencia y saben mucho sobre ecosistemas antárticos. Seguro que sus comentarios serán muy útiles para nosotros y nos ayudarán a conocer mejor el alcance de nuestros trabajos.

Cada día, a la misma hora -diez y media- y desde hace una semana, los diferentes grupos de investigación exponen sus resultados hasta que llega la hora de comer. ¿Otra vez?, de nuevo a comer. Comer justo a las once y media de la mañana es una costumbre a la que nos ha costado mucho adaptarnos. Mientras comemos y durante el resto de la jornada se establecen coloquios informales muy interesantes en los que nos explicamos qué hacemos y qué estamos haciendo durante esta aventura antártica. Uno de los temas más tratados es la búsqueda de una visión sinóptica o global del Océano Antártico. Otra de las cosas más interesantes de estas campañas internacionales es que se crean colaboraciones que pueden mantenerse más allá del tiempo que dura la campaña.

Una de las primeras tareas como grupo, y en colaboración con los compañeros del Alfred Wegener Institut ha sido la realización de una descripción detallada de la zona del Mar de Weddell, donde hemos estado desarrollando nuestra investigación. Este objetivo requiere de un trabajo multidisciplinar entre geólogos, físicos y biólogos. El instrumental utilizado, aunque pueda parecer muy complejo a simple vista, no lo es tanto una vez te acostumbras a trabajar con él. Se trata de colocar unos anclajes ("moorings" en inglés) en el fondo del mar durante períodos controlados de tiempo, hasta que son recuperados. Estos anclajes llevan varios instrumentos que miden, durante todo el tiempo que están sumergidos, la dirección y la velocidad de las corrientes, la turbidez, la profundidad, la salinidad y la temperatura. Pero antes de explicarles porque sumergimos estos "moorings", permitidnos que os hagamos una pequeña idea general de la investigación que llevamos a cabo.

La luz que llega a la superficie de los océanos como radiación luminosa es la fuente de energía básica para los productores primarios (el fitoplancton, del cual les hablaremos en otro mensaje), y además calienta los primeros metros de la columna de agua. Estos productores primarios se encuentran a muy poca profundidad y, mientras tengan suficiente luz y nutrientes disueltos en el agua, crecen de tal manera que pueden llegar a formar grandes aglomeraciones. El fitoplancton es el alimento para el zooplancton herbívoro; éste, a su vez, sirve de alimento a otro grupo, y así sucesivamente el alimento va pasando de un nivel trófico a otro (leer el mensaje sobre el zooplancton). Todos estos organismos forman parte de la "biomasa viva " que permanece en la superficie hasta que finalmente se precipita hacia el fondo del mar si no ha sido consumida por los depredadores planctónicos. En zonas donde hay muchos nutrientes, buena parte de la cantidad de biomasa planctónica que se produce no es consumida, y cuando las condiciones ambientales cambian de repente (como pasa ahora en otoño), los organismos fitoplanctónicos sedimentan como si fueran una lluvia intensa de partículas. Entonces se convierten en alimento para los organismos bentónicos, aquellos que viven en el fondo del mar (leed también el mensaje de suspensívoros). Además de estas partículas orgánicas que llegan desde la superficie del mar abierto, también hay una fracción importante de partículas que provienen de la zona costera (de material en descomposición de organismos que colonizan el fondo litoral) y que son transportadas por corrientes marinas a mayor profundidad. También hay que incluir todo el material que procede del continente producto de la acción erosiva de los glaciares. La velocidad con la que caen las partículas no siempre es la misma, una diferencia de densidad entre capas de agua, ya sea por cambios bruscos de temperatura (termoclina) o de salinidad (haloclina) frena este proceso.

Entonces, para hacer un seguimiento de estos flujos de partículas teníamos que instalar "moorings". Además de los sensores, y por medio del cabo de sujeción, se fijan varias trampas de sedimento a diferentes profundidades. Estas trampas tienen forma de un embudo que desemboca en un carrusel con botes donde se colecta todo el material que se va a sedimentar. El tiempo de funcionamiento de la trampa se puede programar. De esta manera podemos saber la tasa de precipitación y el valor nutritivo del material recolectado una vez que sea procesado en el laboratorio. También los correntímetros instalados a diferentes profundidades nos indican la dirección y la intensidad de la corriente que transporta el material que está sedimentando. Estos aparatos son autónomos, gracias a unas baterías y una unidad de memoria que les permite almacenar la información obtenida por los sensores a intervalos muy cortos de tiempo a lo largo de semanas o meses, si fuera el caso. En el extremo inferior de esta línea de cabo hay una pieza clave conocida como liberador acústico. Se trata de un aparato con un receptor de señales acústicas emitidas con una determinada frecuencia desde el barco. El liberador acústico está ligado con un grillete a la cadena del lastre y cuando queremos recuperar toda la línea con sensores y trampas de sedimento, desde el barco se emite una señal codificada que causa la apertura del grillete, entonces la fuerza de flotación de las boyas instaladas al otro extremo hace que todo el sistema salga a la superficie para poder recuperarlo.

En esta expedición también se estudian organismos pequeños (la mayor parte de ellos tienen milímetros de tamaño) que nos encontramos sobre y dentro del sedimento. Para recolectarlos utilizamos dragas que sacan sedimento del fondo. Estas herramientas son una especie de cajas que se entierran en el fondo, y cuando empiezan a salir se acciona un mecanismo tipo guillotina que las sella por debajo, de esta manera suben como cajas cerradas. Una vez en cubierta agarramos muestras de sedimento para relacionarlo con el sedimento capturado por las trampas. De estas muestras se analiza el contenido de materia orgánica y el tamaño de grano. Un grupo de investigadores belgas e italianos recogen el resto de la muestra para tamizarlo (a través de una batería de tamices homologados), y así separar los organismos que viven entre los granos de arena y limo. Todo en conjunto es una tarea que consumirá mucho trabajo de ahora en adelante. De hecho, el tratamiento del material recogido en una campaña como esta puede tomar al menos dos años de trabajo en los respectivos institutos y universidades.

Hoy hemos recuperado dos de nuestros "moorings" que habíamos instalado hacia semanas, y estamos muy contentos por haber podido hacerlo. Temíamos que los icebergs pudieran arrastrarlos y destruirlos. También nos preocupaba que el hielo en la superficie tuviera mucho espesor y las boyas no pudieran salir a la superficie una vez liberado el anclaje. Una vez con nuestros aparatos recuperados y las muestras de sedimento en cubierta nos vamos al laboratorio, donde nos esperan nuestros compañeros para comenzar con la tarea de tamizar y clasificar los organismos capturados. Algunos de ellos ya llevan horas separando otras muestras, pero les recordamos que ya vuelve a ser hora de comer . ¡Uf, ¿otra vez?! exclama uno de ellos. Ya son las cinco y media y es hora de cenar, pero piensen que después nos queda todavía una larga jornada por delante.

Un abrazo y hasta el próximo mensaje,

Los investigadores del Polarstern

 

Datos: Nos encontramos en la Península Antártica

. Posición: 61° 54' S y 60° 38' W
. Temperatura del aire: -3.8°C
. Temperatura del agua: -1.2°C


Fotografias: