Mensaje 35. 2 de Mayo de 2000

Los pájaros del fin del mundo

Hoy hemos dejado atrás la banquisa y ya estamos en mar abierto. Como siempre, volvemos a ver toda una serie de pájaros alrededor del Polarstern. Hay algunos que no hacen caso al barco y pasan de largo. Pero hay otros que intuyen que siguiendo al barco sacarán algo de provecho. Los más numerosos en estas latitudes son los petreles. Siempre próximos a la banquisa, vemos a menudo los petreles nivales y los antárticos. Un poco más al norte, tenemos los petreles del Cabo y los de barba blanca. Todos ellos tienen alrededor de un metro de envergadura. Estos pájaros vuelan sin cesar alrededor del barco, al que siguen durante bastantes millas sin hacer un esfuerzo aparente. De hecho dibujan durante su vuelo unas figuras en forma de ocho detrás de la popa del barco. Se cruzan de un lado a otro y se levantan hasta quedar casi inmóviles en el cielo para enseguida lanzarse hacia el otro lado. Seguir su vuelo con los prismáticos es todo un placer y toda una lección de hidrodinámica, economía y belleza.

Además de los petreles, hay también unos pequeños pájaros de color pardo oscuro que parecen caminar sobre la superficie del mar. Son los pájaros de tempestad. Sus alas no tienen más de un palmo de longitud, pero son capaces de quedarse quietos como un helicóptero, con un aletear, sorprendentemente, muy pausado. Mientras revolotean, sus patitas parecen caminar sobre el agua buscando algo que comer.

Otros pájaros que nos siguen a menudo son los petreles gigantes. Estos petreles tienen casi dos metros de envergadura (de punta a punta de las alas). Son los "buitres" del mar. Comen cualquier cosa que puedan encontrar viva, desde pollitos de otros pájaros hasta calamares y peces. Pero muchas veces comen carroña.

Los pájaros más grandes que podemos ver son los albatros: Durante el viaje desde Ciudad del Cabo a la Antártida pudimos ver hasta seis especies distintas de albatros, pero sin duda el más grande fue el albatros viajero. Este pájaro es enorme, tiene tres metros de punta a punta de las alas. Verles acercarse al barco sin mover en absoluto las alas es un espectáculo inolvidable.

¿Qué hacen para encontrar comida? El mar no es tan monótono como pensamos: cuando nos fijamos, podemos ver un sinfín de caminos y señas. Los navegantes de la Polinesia, por ejemplo, son capaces de encontrar el rumbo de una determinada isla distinguiendo el camino entre las olas que vienen del oeste o de otras direcciones. Para ellos, el entrecruzamiento de olas procedentes de diferentes puntos cardinales es como un mapa de carreteras que les indica con precisión adónde deben ir y a que distancia está su destino. Los pájaros también se orientan con facilidad. Por ejemplo, recientemente se ha observado que muchos petreles y albatros pueden oler los peces desde el aire. De hecho, lo que huelen no son los peces sino la comida de los mismos peces. ¿Cómo? Pues las pequeñas algas que forman el fitoplancton fabrican un compuesto químico que se llama DMS (Di-Metil-Sulfuro). Esta sustancia, a altas concentraciones, es muy olorosa y se expande con facilidad. Debido a que donde hay una concentración de algas hay zooplancton y donde se encuentra este último hay peces y calamares, los petreles no tienen más que seguir el olor del DMS para localizar las zonas donde encontrarán más alimento.

Lo más increíble de todo es que estos peces tienen el nido en alguna de las pequeñas islas repartidas por el Océano Austral, como Bouvetoya, Crozet, Kerguelen o Macquarie, a miles de kilómetros del continente. Mientras que uno de los padres se va a buscar alimento, el otro cuida los pollitos o incuba el huevo. Estos viajes para buscar alimento suelen durar una semana y durante este tiempo el pájaro puede hacer fácilmente de tres a cuatro mil kilómetros casi sin cansarse (sin gastar apenas energía). Por ejemplo, unos investigadores norteamericanos demostraron que un albatros viajero iba y volvía desde la isla de Georgia del Sur (intentad encontrarla en un mapa) hasta la Península Antártica en tan sólo ocho días. Allá en la isla le esperaba su pareja con el pollito. ¿No lo encontráis increíble?. De hecho, estos investigadores comprobaron este vuelo instalando un transmisor en el cuerpo del animal, y así lo podían seguir por satélite.

En estos días, nosotros ya empezamos a tener la sensación de que volvemos a casa, ya que estamos trabajando en la última zona donde teníamos previsto muestrear: el estrecho de Bransfield. Mañana comenzamos el último transecto de muestreo en el que participará todo el grupo. Será la última noche frenética y colectiva de esta campaña. Hace falta prepararlo todo, ya que después tendremos poco tiempo para analizar las muestras antes de empacar todos nuestros instrumentos. Hoy nos hemos dado cuenta de que en los laboratorios todos tenían ganas de acabar el trabajo que tenían entre manos. Hasta hemos hecho turnos para utilizar los microscopios. ¡Esto es todo un éxito!. Nos queremos llevar a casa el máximo de trabajo hecho, ya que allí nos esperan un montón de cosas que nos quedaron pendientes antes de marchar. Por lo que nos dicen nuestros compañeros por correo electrónico, han surgido otras cosas nuevas, ¡como era de esperar!. Muchos echamos en falta a la familia y a los amigos, pero, ¡rediez! seguir navegando unos días más por estos mares sigue siendo muy tentador.

Un abrazo y hasta el próximo mensaje,

Los investigadores a bordo del Polarstern

 

Datos:
. Nos encontramos en la Península Antártica
. Posición: 61° 30' S - 59° 58' W
. Temperatura del aire: - 0.4 °C
. Temperatura del agua: -0.8 °C

Fotografias: