Mensaje 37. 3 de Mayo de 2000
¿Qué sabemos de la capa de ozono en la Antártida?Ésta es una pregunta que ha sido formulada más de una vez por alguno de nosotros durante esta expedición. Las conversaciones delante de una taza de café son a menudo para chafardear sobre la gente de a bordo, pero eso no quita para que, más de una vez, nos pongamos a discutir de cosas que hemos leído o escuchado sobre alguno de los temas relacionados con la Antártida que son de actualidad. Y este es uno de ellos. A bordo del "Polarstern" no hay nadie que sea experto en este tema ya que tampoco era nuestro objetivo de trabajo, pero cuando visitamos la estación de Neumayer -hace ahora cosa de un mes- había sensores que detectaban como la capa de ozono variaba a lo largo del año. Porque, si no lo sabíais, durante el verano austral, la capa de ozono que tenemos en la estratosfera (la atmósfera que tenemos a más de 15 km de altura) en estas latitudes es tan delgada que podríamos decir que lo que aparentemente tenemos es realmente un agujero en la capa de ozono que se encuentra por encima del hemisferio polar (hay que decir que esto también es válido para el ártico).
Y ¿Por qué este interés en conocer la magnitud de este agujero de la capa de ozono? Para empezar hay que decir que sin esta protección de ozono no habría vida tal y como la conocemos en la superficie terrestre. Si no fuese por esta capa, todos los organismos -desde los microscópicos hasta nosotros- estaríamos desprotegidos de las radiaciones UV (ultravioletas) que llegan a la superficie del planeta, y dañarían nuestras células irreversiblemente. Concretamente, dañarían las parte más importante de la vida, la estructura del genoma. De ahí que la elevada exposición a radiaciones UV sirva para esterilizar material quirúrgico, y por qué no es demasiado bueno tomar el sol mucho rato. No obstante, se da la paradoja de que fue la propia vida la que provocó esta capa de ozono en la estratosfera.
Cuando aparecieron los primeros organismos fotosintéticos oxigénicos (aquellos que utilizan la radiación luminosa rompiendo la molécula de agua para obtener el hidrógeno y, por tanto, liberando el oxígeno hacia la atmósfera), hace ahora unos 2.000 millones de años, nuestro planeta se quedó contaminado enseguida por el oxígeno -molécula que hasta ese momento era prácticamente inexistente en la atmósfera-. Cuando el oxígeno (O2) se iba acumulando en la atmósfera, las propias radiaciones UV rompían esta misma molécula de oxígeno para formar otra nueva, el ozono. De ahí viene que esta molécula esté formada por tres átomos de oxígeno (O3). Así pues, a medida que la vida va produciendo más oxígeno, como acabamos de comentar, tiene la propiedad de absorber las radiaciones de longitud de onda corta -las más dañinas para la vida- y de esta manera se destruyen las moléculas de ozono para volverse a generar de nuevo. Así se van formando continuamente nuevas moléculas de ozono.
Por tanto, la capa de ozono -a consecuencia de la propia vida- ha permitido que los organismos colonizasen la superficie del planeta y evolucionasen sin sufrir los efectos de las radiaciones UV. Por eso la vida tiene "tanto interés" en mantenerla. Y ¿de donde viene este revuelo cuando se habla de la destrucción de la capa de ozono?.
Muchos de vosotros, seguramente os habréis fijado más de una vez en que muchos productos domésticos que compramos a menudo llevan una etiqueta que dice que NO contienen substancias que dañen la capa de ozono. ¿Sabéis porqué dicen eso? Bien, hace menos de treinta años, se descubrió que las sustancias que se utilizaban para generar aerosoles (sprays en general) y otros como el gas freón -muy utilizado para refrigerar las neveras- , a pesar de ser completamente inertes para nosotros, no lo son en el momento en que llegan a la estratosfera. Estas sustancias contienen moléculas halogenadas formadas por átomos de Cl (Cloro) y F (Flúor). Son las llamadas CFC's (moléculas de carbono con átomos de flúor y cloro). Estos átomos de F o de Cl se combinan con el ozono y no dejan que se vuelva a combinar de nuevo con el oxígeno para volver a regenerar el ozono.
Ante la perplejidad despertada por parte de los fabricantes de estas sustancias se ha demostrado inequívocamente que el poder destructor de la capa de ozono por parte de estas substancias es de tal magnitud que desde los años 70 se ha ido observando -ya sea con sensores globos-aerostáticos o por medio de satélites- una disminución muy importante de la concentración de ozono tanto en el ártico como en la Antártida; zonas donde, por la naturaleza física del planeta, la capa de ozono suele ser más delgada que en otros puntos de la tierra. Las concentraciones de ozono se miden en unidades Dobson (DU). Por tanto, hemos pasado de tener valores de unos 300 DU a inicios de los años 70, a concentraciones actuales bastante por debajo de los 200 DU.
A pesar de que la investigación que se está llevando a cabo en las bases permanentes antárticas demuestra que los organismos que allí viven están más protegidos de los UV que otras especies, no deja de causar preocupación para que se tomen medidas correctoras a nivel internacional. Fórums socio-políticos han mostrado su preocupación y muchos países han firmado ya tratados -entre ellos el Estado español- donde queda prohibida totalmente la fabricación de estos productos. Ahora hace falta esperar los efectos. Pero tened presente que no los echaremos en falta hasta dentro de muchos años.
No obstante, queda aún mucha investigación por hacer en estos temas, ya que hay aún muchas preguntas sin respuestas. Este es el criterio unánime de muchos de nosotros que nos dedicamos a la ciencia. Muy a menudo la investigación no tiene porque tener una aplicación inmediata. Si no fuese porque muchos de los que trabajamos en investigación respondemos a este afán de curiosidad, de saber como son las cosas, -y es necesario que los gobernantes tengan esto muy presente- difícilmente se habría averiguado el porqué los CFC's estaban destruyendo la capa de ozono. Entonces nos preguntaremos....¿qué repercusiones podría llegar a tener sobre la vida?
Esta semana estamos atareados elaborando la memoria final de nuestros resultados. Muchos de ellos generan aún más preguntas que no tienen de momento respuesta. Esto nos da aún más coraje y satisfacción. Gracias al hecho de que la investigación despierta curiosidad, o de hacer ciencia por la ciencia, nuestra civilización ha podido conseguir los mejores descubrimientos hasta ahora conocidos.
Un abrazo y hasta el próximo mensaje,
Los Investigadores a bordo del "Polarstern"
Datos:
- Nos encontramos en la Península Antártica
- Posición: 61° 41' S - 58° 36' W
- Temperatura del aire: -1.0°C
- Temperatura del agua: -0.6 °C
Fotografias: