RESOLUCIÓN
1699/VI, de 19 de febrero de 2003, sobre el Plan director de cooperación al desarrollo 2003-2006. Tram. 259-00001/06.
Mesa del Parlament
La Mesa del Parlament, en sessió tinguda el dia 11 de març de 2003, d'acord amb l'article 8.1 de la Llei 1/1998, del 7 de gener, de política lingüística i l'acord de la Mesa del 3 de maig de 1983, ha aprovat la versió castellana de la Resolució 1699/VI del Parlament de Catalunya, sobre el Pla director de cooperació al desenvolupament 2003 - 2006, aprovada per la Comissió d'Organització i Administració de la Generalitat i Govern Local, en sessió tinguda el dia 19 de febrer de 2003:
"Plan Director de Cooperación al Desarrollo 2003-2006
índice
I. Las singularidades de la cooperación al desarrollo desde la Generalidad.
II. Directrices del Plan director.
A. Criterios para la transformación de las prioridades en objetivos estratégicos.
1. Concentración sectorial de la cooperación catalana al desarrollo.
2. Instrumentos.
2.a Cooperación técnica.
2.b Cooperación financiera.
3. La interrelación de los agentes de la cooperación catalana al desarrollo.
4. El fomento del codesarrollo.
B. Principios ordenadores.
C. Principios transversales.
1. Gobernabilidad democrática y fortalecimiento del tejido social.
2. Cultura de la paz y derechos humanos.
3. Género.
4. Medio ambiente.
D. Países prioritarios.
III. Objetivos estratégicos.
A. Objetivo estratégico de desarrollo.
1. Apoyo a los derechos sociales básicos.
1.1 Fortalecer los sistemas de atención primaria de salud favoreciendo, de forma especial, los programas de control de las principales enfermedades infecciosas y la mejora de la salud reproductiva.
1.2 Fortalecer los sistemas de educación básica y de alfabetización de adultos e incorporar y reforzar las culturas y las lenguas propias.
1.3 Mejorar el acceso a una vivienda adecuada según el contexto sociocultural y medioambiental en zonas periurbanas.
1.4 Mejorar las capacidades en la gestión integral del ciclo del agua.
2. Mejorar la capacidad productiva y de la ocupación.
2.1 Mejorar la actividad productiva y comercial, especialmente en los sectores populares.
2.2 Dar apoyo a programas ocupacionales y de derechos laborales.
3. Gobernabilidad.
3.1 Contribuir a la generación de planes de desarrollo locales para mejorar la gobernanza y la participación ciudadana.
3.2 Fortalecer las capacidades de los agentes estratégicos para mejorarla gobernabilidad democrática y el desarrollo humano.
3.3 Mejorar las capacidades para prevenir los conflictos derivados de las amenazas sobre las minorías étnicas, culturales y lingüísticas.
B. Objetivo estratégico de la ayuda humanitaria general y la ayuda humanitaria de emergencia.
C. Objetivo estratégico de educación y capacidades.
1. Incrementar el alcance de las acciones de educación y sensibilización.
2. Mejorar las capacidades de los agentes de cooperación públicos y privados.
IV. Fortalecimiento de las capacidades de la Generalidad.
A. Recursos financieros.
B. Recursos humanos.
C. Procedimientos.
V. Coordinación entre los agentes.
VI. Evaluación y revisión del Plan director.
VII. Escenario económico.
I. Las singularidades de la cooperación al desarrollo desde la Generalidad.
La transición a la sociedad global y del conocimiento plantea nuevos desafíos que hoy en día nos obligan a repensar y a rehacer las instituciones y capacidades propias de las sociedades industriales. Los objetivos de carácter irrenunciable del milenio y, sobre todo, la erradicación de la pobreza y las causas que la generan exigen una acción mucho más decidida, concertada y coherente por parte de la comunidad internacional. El proceso concertado en la Conferencia de Monterrey sobre la financiación del desarrollo y los vivos debates actuales anuncian cambios estructurales y profundos en las reglas y prácticas que hoy todavía dirigen la cooperación internacional al desarrollo. Cataluña no debe quedar al margen de este proceso y ha de saber situar su cooperación -que, aunque cuantitativamente limitada, puede llegar a ser muy importante cualitativamente- en el contexto de los cambios internacionales que se avistan para los próximos cuatro años, marco temporal del presente Plan director.
El Plan parte de la consideración de la cooperación al desarrollo como una dimensión necesaria de la internacionalización de Cataluña. Como se expresa en la exposición de motivos de la Ley 26/2001, de cooperación al desarrollo, "hoy no puede construirse un proyecto nacional creíble ni una sociedad democrática avanzada sin participar activa y decididamente en la construcción de un orden internacional más justo y solidario". De esta manera, Cataluña ya participa y quiere incrementar la colaboración en este mundo globalizado también desde la cooperación y la solidaridad, con el objetivo central de contribuir a erradicar la pobreza. Así, cuando dicha Ley fue aprobada por unanimidad en el Parlamento, se alcanzó también el compromiso unánime de incrementar significativamente los recursos presupuestarios entregados por la Generalidad con esta finalidad. Como señala la disposición adicional tercera, "la Administración de la Generalidad ha de aumentar gradualmente las aportaciones destinadas a la cooperación al desarrollo y la solidaridad internacional hasta alcanzar la aportación del 0,7% de sus ingresos corrientes incondicionados, en los presupuestos para el año 2010, como máximo".
En coherencia con todo ello, el escenario de incremento de recursos de cooperación al desarrollo asumido por el presente Plan director debe basarse en:
Una partida presupuestaria específica denominada "Cooperación y solidaridad internacional" (hasta el momento "Ayudas al Tercer Mundo").
La aportación de un importe mínimo realizada por el conjunto de los departamentos de la Generalidad.
Una partida de ayuda humanitaria de emergencia, independiente, ampliable y revisable anualmente.
Se estima que, manteniendo las previsiones realizadas, en el año 2010 se cumplirá el compromiso de la disposición adicional tercera de la Ley. (Véase el apartado VII referente al escenario económico.)
El nuevo contexto internacional y el compromiso reforzado de la sociedad catalana por la cooperación al desarrollo plantean la necesidad de una verdadera política catalana de cooperación al desarrollo, que supere la fase previa, caracterizada por un gran y meritorio esfuerzo, con toda una serie de iniciativas sociales e institucionales que ahora hace falta orientar y consolidar. Como señala el artículo 8.2 de la Ley de cooperación al desarrollo, "el plan director es la principal expresión técnica de la política de la Generalidad en materia de cooperación al desarrollo". El Plan director se elabora teniendo en cuenta los principios, objetivos y prioridades fijados por la Ley de cooperación española y desde la voluntad de coordinación y colaboración, tanto con la cooperación estatal como con las cooperaciones descentralizadas. Igualmente se tienen en cuenta las recomendaciones de diversos organismos internacionales, especialmente el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
En este marco, la política catalana de cooperación al desarrollo, en su calidad de política nacional, debe reflejar y fortalecer al mismo tiempo los valores y capacidades en los que Cataluña cree y que quiere que estén presentes en la base de su identidad colectiva. La cooperación al desarrollo es una fuente de creación de capital y de tejido social en Cataluña. Cuando cooperamos efectiva y eficazmente no sólo ayudamos a transformar a los receptores de esta cooperación, sino que al mismo tiempo nos enriquecemos y nos transformamos a nosotros mismos. Gran parte de la singularidad de la cooperación catalana ya viene determinada por la Ley de cooperación al desarrollo. Partiendo de dicho texto legal, el Plan propone una singularización mediante:
La concepción de la cooperación al servicio del desarrollo humano sostenible, entendido como un derecho individual y colectivo y como un bien público global, rechazando explícitamente la práctica de formas de cooperación establecidas directamente en beneficio propio o que no incidan en las demandas y necesidades de la sociedad receptora.
El desarrollo se configura al mismo tiempo como un bien público nacional -de los países en desarrollo- y global -de la comunidad internacional. Como bien público nacional, el desarrollo es responsabilidad de los gobiernos, del sector privado y de la sociedad civil de los países en desarrollo. A éstos corresponde la titularidad primaria del derecho y el deber de contribuir al desarrollo. La comunidad internacional tiene la responsabilidad del acompañamiento asociativo de las acciones, proyectos o programas de los agentes nacionales para el desarrollo.
La concepción de la cooperación como proyección y fortalecimiento al mismo tiempo de los valores universales que integran la identidad catalana, entre los cuales hace falta destacar la paz, el respeto y la protección de los derechos humanos y la democracia; el derecho de los pueblos a la defensa y la promoción de la cultura, la lengua y la identidad propias; los derechos y la cohesión económica y social; la sostenibilidad del desarrollo; el espíritu emprendedor; el respeto del pluralismo y la diversidad; el estado de derecho; la descentralización, y la participación democrática.
La cooperación ha de tener el objetivo básico de contribuir a alcanzar la erradicación de la pobreza en el mundo, como imperativo ético, social, político y económico de la humanidad.
La cooperación catalana se concentra especialmente en una serie de objetivos estratégicos, a los cuales se aplica la mayor parte de los recursos de cooperación disponibles, sin perjuicio de que una parte de estos recursos se reserve para ser destinada a iniciativas que pueden expresar la libre creatividad social.
Nuestra cooperación ha de basarse en las capacidades existentes y en las que se considera que hace falta crear en Cataluña; no se trata de trasplantar modelos catalanes sino de aprovechar las capacidades desplegadas en Cataluña con el fin de trabajar en asociación para encontrar los modelos que convienen a los países en desarrollo. En este sentido, cabe destacar el papel relevante de los entes locales en el fortalecimiento y la promoción de estrategias integrales de desarrollo local.
La cooperación catalana es complementaria e impulsora de las iniciativas civiles de solidaridad y cooperación; se trata de buscar complementariedades entre la iniciativa de la sociedad civil y la acción de la Administración para espolear las capacidades de los agentes sociales de establecer relaciones de cooperación y colaboración más amplias que conduzcan a la eficacia de la ayuda y al reconocimiento internacional de Cataluña en este ámbito.
La cooperación catalana es parte de la cooperación de la comunidad internacional para el desarrollo y, en este sentido, se coordina y colabora con todas las administraciones y entidades públicas, nacionales, estatales e internacionales, bilaterales y multilaterales, y, en primer término, con las administraciones locales catalanas, las del resto de comunidades autónomas, la cooperación española y la de la Unión Europea.
La cooperación catalana con los países en vías de desarrollo debe basarse en una asociación en la cual estén comprometidos los donantes y los receptores, de forma equilibrada, compartiendo los objetivos, el diseño y la gestión de los recursos, teniendo en cuenta que la responsabilidad primera del desarrollo corresponde a los propios receptores y que el papel de los donantes es el de complementar los esfuerzos.
La cooperación catalana queda sometida a una lógica de planificación estratégica, a una monitorización y a una evaluación continua, que han de favorecer el proceso de aprendizaje de la comunidad catalana por el desarrollo para que revierta directamente en la mejora de la calidad y la eficacia de la ayuda al desarrollo.
La cooperación catalana, fiel a todo lo expuesto, ha de favorecer la investigación que impulse nuevas formas de cooperación eficaces y se compromete a seguir los principios que han de regir la cooperación, que quedan fijados por la Ley de cooperación al desarrollo y las directrices internacionales emanadas de las Naciones Unidas.
La cooperación catalana ha de favorecer la aplicación de medidas que se orienten, entre otros, a promover la reducción de la deuda externa, la promoción del comercio internacional justo, la seguridad alimentaria, la banca ética, la estabilidad y la transparencia de los mercados financieros internacionales y la prevención de conflictos.
La cooperación catalana ha de considerar prioritarias las medidas que impulsen los procesos de desarrollo endógeno, como el apoyo a los organismos agentes de los países en desarrollo.
II. Directrices del Plan director.
El Plan director es el principal instrumento mediante el cual se expresa la política de la Generalidad de cooperación al desarrollo para los próximos cuatro años.
La Ley de cooperación al desarrollo fija las prioridades sectoriales y geográficas en este campo. Ahora bien, dados los recursos y las capacidades que existen actualmente en Cataluña y su previsible crecimiento en los próximos cuatro años, hay que adoptar, previamente a la definición de los objetivos estratégicos, diversas decisiones, también estratégicas, que guíen el contenido y la aplicación del Plan director.
La actividad de cooperación y solidaridad internacional debe orientarse a fomentar tanto el desarrollo humano como la educación y el compromiso cívico del conjunto de los ciudadanos de Cataluña en este ámbito. Además, hay que realizar una acción especial para afrontar las situaciones de emergencia.
A. Criterios para la transformación de las prioridades en objetivos estratégicos.
La elaboración del Plan director implica la traducción de las prioridades sectoriales y geográficas fijadas por la Ley de cooperación al desarrollo en objetivos estratégicos que marquen el desarrollo de la política catalana en este sentido durante los próximos cuatro años. A pesar de la discrecionalidad suficientemente amplia de la Ley en la fijación de los objetivos estratégicos, hace falta definir unos criterios que permitan realizar su traducción de la forma más razonada y razonable posible, eliminando así cualquier arbitrariedad o inadecuación respecto a los valores y finalidades que establece la propia Ley.
La citada Ley marca ya unos criterios que han de servir para conseguir los objetivos. Estos criterios son:
Los objetivos del desarrollo internacional fijados en la Declaración del milenio de las Naciones Unidas, los diversos acuerdos de las cumbres de dicho organismo, con una especial referencia a la Cumbre de Copenhague (15% de ayuda oficial al desarrollo -AOD- para los países menos avanzados -PMA-) y apoyo a las políticas sociales, así como otros documentos de ámbito internacional.
La demanda formulada por las comunidades y los gobiernos más necesitados.
La cooperación ya facilitada por otras instituciones y agencias, bilaterales y multilaterales.
Las capacidades existentes en Cataluña y las que se quieren tener en el futuro.
La coordinación, colaboración y cooperación posibles entre todos los agentes de la cooperación en Cataluña y en cualquier parte del mundo.
La adopción de estos criterios permite llevar a cabo una primera definición de objetivos estratégicos. Ahora bien, hay que considerar otros criterios que, adecuándose a la realidad de la cooperación catalana al desarrollo, permitan delimitar los objetivos estratégicos que Cataluña puede asumir razonablemente para los próximos años con la finalidad de adecuarlos a sus capacidades.
1. Concentración sectorial de la cooperación catalana al desarrollo.
La solidaridad y la cooperación al desarrollo han surgido y han crecido gracias a numerosas iniciativas de la sociedad civil. Uno de los aspectos que ha caracterizado tradicionalmente la cooperación catalana al desarrollo es la dispersión, tanto desde el punto de vista sectorial como geográfico. Esta dispersión es fruto, en gran medida, de la riqueza de iniciativas planteadas por la sociedad civil.
El Plan director, de acuerdo con el sentimiento generalizado de los agentes de la cooperación catalana al desarrollo, quiere mantener el apoyo a estas iniciativas y enmarcarlas en la consecución de unos objetivos comunes que permitan tener mayor impacto en los procesos de desarrollo.
Por eso se propone concentrar los recursos que constituyen el presupuesto ordinario para la consecución de doce objetivos estratégicos, los nueve primeros de los cuales corresponden a desarrollo; el décimo, a ayuda humanitaria general y ayuda humanitaria de emergencia, y los dos últimos -undécimo y duodécimo- a educación y capacidades. La distribución de los recursos en función de estas tres grandes áreas se efectúa mediante los planes anuales, teniendo en cuenta los límites establecidos:
Desarrollo 82-85%
Ayuda humanitaria general
y ayuda humanitaria de emergencia 7-10% Educación y capacidades 8-9%
En relación con los recursos y capacidades destinados a los nueve objetivos de desarrollo, se efectuará una concentración del 70% en el año 2006. Transitoriamente, conscientes de las actuaciones realizadas y de las capacidades hoy existentes, la concentración de recursos que se propone es del 60% en el año 2003, con un incremento gradual de un 5% hasta alcanzar, ya en el año 2005, el nivel de concentración antes mencionado.
El 30% restante de los recursos y capacidades disponibles será destinado a impulsar y fomentar otras iniciativas sociales de la Administración de la Generalidad y la sociedad civil catalana, en el marco de los valores, las finalidades y las prioridades que fija la Ley de cooperación al desarrollo.
2. Instrumentos.
2.a Cooperación técnica.
Desde la consecución del autogobierno, Cataluña ha ido asumiendo numerosas competencias materiales en muchos ámbitos que tienen una importancia primordial para el desarrollo, en los cuales, además, ha tenido una posición de vanguardia a escala internacional, como son la salud, la educación, el medio ambiente, las pequeñas y medianas empresas, el diálogo social y la lengua o la cultura, entre otros. En estos campos, Cataluña posee unas capacidades técnicas y de conocimiento muy importantes que, en el momento de plantear el futuro de la cooperación catalana al desarrollo para los próximos cuatro años, no pueden dejarse de lado.
Por todo ello se propone dar un apoyo y un impulso especiales a la cooperación técnica como mecanismo para el fortalecimiento y la mejora de las capacidades de las personas y organizaciones de los países en desarrollo. Las nuevas tecnologías, además, abren un abanico de posibilidades más amplio en estos ámbitos y, por lo tanto, la cooperación catalana debe aprovechar la experiencia de Cataluña en este ámbito.
Así pues, la cooperación técnica ha de ser uno de los principales instrumentos de la política de cooperación al desarrollo, especialmente si se tiene en cuenta el volumen de recursos económicos de qué hoy puede disponer la cooperación catalana. Esta ayuda se canalizará mediante la modalidad de ayuda bilateral.
2.b Cooperación financiera.
La cooperación financiera ha de canalizarse por medio de las modalidades de ayuda bilateral y multilateral a organismos internacionales, con una especial atención a los organismos de las Naciones Unidas, cuyos objetivos -el mantenimiento de la paz y la seguridad, las relaciones pacíficas entre los países, la protección y el respeto de los derechos humanos y el apoyo a la cooperación en los ámbitos económico, social, cultural y humanitario- se corresponden con los establecidos por la Ley de cooperación al desarrollo y por el presente Plan director.
Los acuerdos de colaboración han de establecerse con los distintos organismos de las Naciones Unidas que lleven a cabo programas, siempre que tengan una relación directa con los objetivos estratégicos que el presente Plan director establece.
3. La interrelación de los agentes de la cooperación catalana al desarrollo.
Otra riqueza de la cooperación catalana al desarrollo es la gran pluralidad de agentes que intervienen en la misma. Hoy en día toda una serie de iniciativas impulsadas por las administraciones públicas y por el tejido social catalán y protagonizadas por las organizaciones no gubernamentales para el desarrollo, las universidades y los centros educativos, las empresas y las organizaciones empresariales, los sindicatos, los colegios profesionales, las iglesias y otros agentes de la sociedad civil caracterizan la cooperación catalana al desarrollo. Ante esta situación, hay que articular mecanismos que permitan efectuar la conexión y la interrelación entre las diversas iniciativas.
A pesar del reconocimiento de las funciones de los órganos colegiados establecidos por la Ley, es necesario que desde la Generalidad se fomente y se incentive el trabajo conjunto y coordinado de todos los agentes en la consecución de los objetivos fijados por el presente Plan director. Por eso, hay que dar un apoyo especial a las iniciativas que impliquen la creación de redes o sociedades de cooperación, tanto de agentes catalanes como de cualquier parte del mundo, en la consecución de los objetivos fijados por el presente Plan director.
La Generalidad, en este proceso, ha de tener un papel de catalizador, con el ofrecimiento de los mecanismos necesarios para su consecución, el apoyo de la función de las redes de agentes existentes y el fomento del surgimiento de nuevas redes y asociaciones, propiciando el intercambio de información y facilitando la búsqueda de financiación para los proyectos elaborados en Cataluña.
4. El fomento del codesarrollo.
Uno de los conceptos que más se ha utilizado en el ámbito del desarrollo en los últimos años es el de asociación, entendido como una forma de participación en alguna tarea concreta con unas características propias. Trabajar en el marco de una asociación implica un empoderamiento de los agentes locales a fin de que se conviertan en los promotores y defensores de un desarrollo durable y más equitativo. La asociación, como mecanismo de codesarrollo, permite el conocimiento mutuo, los compromisos de cada uno en el propio desarrollo y la relación entre todos.
La idea de fondo del codesarrollo es poner en relación las migraciones y el desarrollo de los países de origen a partir de la elaboración de unas políticas de inmigración y de cooperación al desarrollo que vinculen personalmente cada inmigrante de dicha relación y cuyo resultado tenga como consecuencia el progreso y el desarrollo tanto del país de origen como de la situación de los inmigrados en el país de destino. Por lo tanto, los objetivos del codesarrollo son favorecer la integración social de las personas en el país de acogida, la ayuda al desarrollo del país de origen y el establecimiento de relaciones entre la sociedad de origen y la de acogida.
El codesarrollo es una herramienta de desarrollo a medio y largo plazo. La Administración de la Generalidad, en el Plan interdepartamental de inmigración 2001-2004, recoge propuestas relacionadas con el codesarrollo. De acuerdo con este Plan, Cataluña puede incidir en el desarrollo de los países de origen de las personas inmigrantes por medio de la cooperación al desarrollo y la sensibilización y la formación, entre otros mecanismos, con el fin de fomentar el conocimiento y la aproximación mutuos con las sociedades de origen. Desde la perspectiva de la cooperación al desarrollo, el codesarrollo tiene que contribuir al desarrollo de los países destinatarios y ha de facilitar que en Cataluña se conozcan mucho mejor estos países y sus realidades. Pero, sobre todo, ha de impulsar la corresponsabilización de los donantes y los beneficiarios en los procesos de desarrollo.
La cooperación catalana con los países en desarrollo debe basarse en una asociación en la cual estén comprometidos, de forma equilibrada, tanto los donantes como los receptores, y compartan los objetivos, el diseño de las estrategias y la gestión de los recursos, teniendo en cuenta que la responsabilidad primera en cuanto al desarrollo de cada país corresponde al propio país y que el papel de los donantes es complementario.
Por eso, la Generalidad ha de incentivar especialmente las acciones de cooperación al desarrollo que se basen en el codesarrollo y que impliquen la asociación con los agentes de los países beneficiarios, con una incidencia especial en las que promuevan el papel de las personas inmigrantes en Cataluña.
B. Principios ordenadores.
No es suficiente que exista una sensibilización social en materia de solidaridad y cooperación al desarrollo; que exista un tejido asociativo y de organizaciones no gubernamentales para el desarrollo (ONGD) que promuevan y realicen numerosas iniciativas; que las administraciones públicas promuevan, ayuden y catalicen la solidaridad y la cooperación al desarrollo, y que las empresas decidan destinar recursos a la cooperación al desarrollo. Hay que crear un marco institucional que permita el desarrollo correcto de todas estas iniciativas. Hay que crear una administración catalana de la cooperación al desarrollo que, de forma responsable y transparente, canalice todos estos esfuerzos.
La Ley de cooperación al desarrollo, aprobada con la conciencia de estas necesidades, establece los principios que deben guiar la actuación de las administraciones públicas. Éste es el momento de traducir dichos principios en distintos mecanismos que garanticen su seguimiento y eficacia.
En primer lugar, la información y la transparencia en la actuación pública en materia de cooperación al desarrollo han de implicar la adopción de mecanismos que permitan, por una parte, que los agentes de la cooperación tengan la información suficiente para poder llevar a cabo sus tareas y que, por otra, puedan darla a conocer.
Una información y una transparencia mayores son mecanismos eficaces para fortalecer la responsabilización de todos los agentes en la política de cooperación al desarrollo. Al mismo tiempo han de permitir la coordinación y la cooperación entre las administraciones públicas y los agentes de la sociedad civil.
Las nuevas tecnologías facilitan dicha tarea. En particular, de acuerdo con lo que establece la Ley de cooperación al desarrollo, es preciso generar un sistema de información y un banco de conocimiento interconectados internacionalmente que den apoyo a la actividad de las administraciones públicas y los agentes sociales de cooperación al desarrollo. La Secretaría de Relaciones Exteriores dará apoyo a este sistema de información, que será accesible a todos los agentes de la cooperación catalana.
Para garantizar la transparencia, se publicará, antes del mes de junio del siguiente año, una memoria anual de las actividades realizadas en este campo por la Generalidad y por los agentes que hayan recibido financiación pública. Esta información debe ser fácilmente accesible y consultable por todos los agentes de la cooperación.
El secretario o secretaria de Relaciones Exteriores comparecerá periódicamente en el Parlamento para informar de la consecución de dichos principios y, en general, de la ejecución de la política de cooperación al desarrollo.
En segundo lugar, en cuanto a la participación, dejando aparte los mecanismos orgánicos establecidos por la Ley de cooperación al desarrollo, hay que fortalecer la cultura de la consulta y la participación de los agentes de la cooperación catalana al desarrollo, tanto en lo que concierne al contenido del presente Plan director en los planes anuales como a la definición de las estrategias que de éste deriven. Por eso, debe fomentarse la creación de mesas de trabajo ad hoc de carácter flexible, con la participación de los agentes de la cooperación catalana al desarrollo.
En tercer lugar, con la Ley el principio de coherencia adquiere una importancia renovada. La Secretaría General de Relaciones Exteriores, bajo la dirección del consejero o consejera de la Presidencia, ha de dirigir los trabajos de coordinación de todos los departamentos y organismos de la Generalidad que lleven a cabo actuaciones en el ámbito de la cooperación al desarrollo. El intercambio de información y experiencias entre los distintos departamentos de la Generalidad en el seno de la Comisión Interdepartamental de Cooperación al Desarrollo ha de favorecer, sin duda, esta tarea. Además, los departamentos han de facilitar anualmente a la Secretaría de Relaciones Exteriores una descripción de las actividades que emprendan en materia de cooperación al desarrollo con el fin de efectuar la previsión presupuestaria necesaria e incluirlas en el plan anual, de acuerdo con el procedimiento establecido en el punto IV del presente Plan. Posteriormente, han de facilitar información sobre las actuaciones llevadas a cabo antes de finalizar el mes de marzo para su inclusión en la memoria anual.
En cuarto lugar, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha de intercambiar información, intercediendo bien a través de la Comisión Interterritorial de Cooperación al Desarrollo, bien a través de otros mecanismos, con la Agencia Española de Cooperación Internacional y con las demás administraciones públicas autonómicas, con la finalidad de poder coordinar, en la medida en que sea posible, y teniendo en cuenta la autonomía propia, las actuaciones de cooperación al desarrollo que se lleven a cabo. También ha de fomentarse la realización de proyectos conjuntos con otras administraciones públicas.
C. Principios transversales.
Hay cuatro principios transversales que, dada su importancia en los procesos de desarrollo, son objeto de una especial atención en el Plan director, lo que les confiere unas consecuencias que van más allá de la necesidad de alcanzar unos resultados de acuerdo con los correspondientes objetivos estratégicos.
Especialmente, la gobernabilidad democrática y el fortalecimiento del tejido social, la cultura de la paz y los derechos humanos y las cuestiones relacionadas con el género y el medio ambiente han de inspirar toda la política de la Generalidad de cooperación al desarrollo.
El establecimiento de estos principios tiene las siguientes consecuencias:
Fortalecer las capacidades técnicas y fomentar un proceso de aprendizaje entre todos los agentes con el fin de que puedan incorporar dichos principios en todas las actividades.
Incorporar los principios en todos los programas, proyectos y, en general, en todas las actividades de cooperación al desarrollo. También en las metodologías: identificación, formulación, ejecución, seguimiento y evaluación de las acciones de desarrollo.
Definir indicadores que permitan medir la adecuación de las actividades de cooperación al desarrollo a estos principios.
Informar del cumplimiento de los objetivos fijados en la memoria anual sobre la cooperación catalana al desarrollo.
1. Gobernabilidad democrática y fortalecimiento del tejido social.
La gobernabilidad, la democracia y un amplio tejido social son la base del desarrollo social y económico y permiten una cooperación internacional abierta y rica.
El apoyo a la buena gobernanza se convierte en un elemento clave en las políticas de cooperación al desarrollo que, más allá del establecimiento de objetivos estratégicos específicos, ha de tener un carácter transversal y, por lo tanto, ha de ser tenido en cuenta en todas las actuaciones efectuadas desde Cataluña.
Por eso, la formulación de las actuaciones de cooperación al desarrollo ha de tener en cuenta este marco institucional y los efectos que pretendan tener o puedan tener. La información sobre el marco institucional de los países y las zonas con las cuales se quiere cooperar con vistas al desarrollo es un elemento clave para conseguir los objetivos del presente Plan director. En esta tarea ya se ha avanzado, en los años anteriores, mediante los proyectos que la Generalidad ha desarrollado en el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo, con la finalidad de mejorar la gobernabilidad en Latinoamérica.
Además, hace falta dar un especial apoyo en los procesos que se lleven a cabo en países y zonas en que las autoridades y la sociedad civil hayan manifestado el compromiso firme de emprender reformas institucionales, y dar apoyo a los procesos que permitan el fortalecimiento de la sociedad civil, de la democracia, de los mecanismos participativos y del respeto de los derechos humanos.
2. Cultura de la paz y derechos humanos.
La cultura de la paz y el respeto de los derechos humanos ha de ser un aspecto primordial de cualquier estrategia de reducción de la pobreza. Tal como afirma el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, la promoción de la cultura de la paz se convierte en un elemento transversal de toda política de cooperación al desarrollo. En este ámbito, Cataluña se caracteriza por el espíritu y la tradición en la construcción de pactos y consensos como mecanismo para resolver las diferencias derivadas de la pluralidad cultural y lingüística existente.
Por una parte, la consecución de la paz, especialmente en las zonas y los territorios con conflictos duraderos, es un objetivo complejo y a largo plazo. Además, son muchas las causas que pueden provocar conflictos (políticas, económicas, sociales, étnicas y religiosas, entre otras). Por eso, es preciso iniciar el trabajo con todos los instrumentos disponibles, que han de tener en cuenta esta perspectiva en el momento de su definición y puesta en práctica.
Por otra parte, un estado legítimo, una buena gobernanza y una sociedad civil sana han de contribuir a incrementar la cultura de la paz, a respetar la Declaración universal de los derechos humanos y los pactos internacionales de derechos civiles y políticos y de derechos económicos, sociales y culturales y a prevenir conflictos. El nivel de desarrollo de los países queda reflejado en el respeto a los derechos y las libertades de las mujeres. Además, la mujer está llamada a tener un importante papel en la consecución de la paz. La cultura de la paz se convierte, así pues, en un principio que incide también en el resto de principios transversales.
Igualmente, debe fomentarse la cultura de la paz en todas las acciones de sensibilización que se lleven a cabo desde Cataluña.
3. Género.
La equidad entre hombres y mujeres es esencial para el desarrollo. La cooperación al desarrollo debe fomentar los cambios de las actitudes, estructuras y mecanismos en los ámbitos político, jurídico, social, laboral y doméstico, y darles apoyo, con la finalidad de reducir las desigualdades de género. Las acciones de desarrollo que no integren la cuestión de género pierden eficacia e impacto.
El empoderamiento de la mujer es, pues, una condición esencial para la eliminación de la pobreza en el mundo. En la Declaración de la IV Cumbre Mundial sobre las Mujeres que tuvo lugar a Pequín en 1995 se acordó que la perspectiva de género debe reflejarse en todas las políticas y todos los programas de desarrollo. El Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE también ha incluido entre sus objetivos de desarrollo la igualdad de género como mecanismo para promover el papel de la mujer y el desarrollo sostenible y centrado en las personas.
La cooperación catalana al desarrollo no es ajena a la necesidad de la perspectiva de género como motor del desarrollo, y ello implica, además de las consecuencias generales, fomentar las acciones que tengan en cuenta la transformación de los roles y las actitudes masculinas para no hacer de la equidad de género un aspecto aislado o una cuestión exclusiva de las mujeres, sino una cuestión social amplia que deben tratar los hombres y las mujeres conjuntamente.
4. Medio ambiente.
Según el Informe Brundtland, elaborado en el seno de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, de las Naciones Unidas, en el año 1987, "el desarrollo sostenible es el desarrollo que asegura las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para asumir sus propias necesidades".
La relación inextricable entre el medio ambiente y el desarrollo que se deriva del concepto de desarrollo sostenible supone el carácter transversal del medio ambiente y afecta el resto de las prioridades de la ayuda al desarrollo, muy especialmente las que se refieren al crecimiento económico.
Por eso, la formulación de las actuaciones de cooperación al desarrollo ha de tener en cuenta el impacto en el medio ambiente y los efectos que pretendan tener o puedan tener en el mismo. En este sentido, es necesario, además de las consecuencias generales, realizar estudios de impacto ambiental en los proyectos que puedan tener una incidencia especial en el medio ambiente según la metodología que se adopte.
Por otra parte, en la formulación de las actuaciones deben tenerse en cuenta los acuerdos de la Cumbre de Johannesburgo y, muy especialmente, las iniciativas y programas que ponga en marcha la Unión Europea, sobre todo en lo que concierne a programas de gestión del agua y de energías alternativas.
D. Países prioritarios.
La Ley de cooperación al desarrollo establece que el Plan director ha de fijar las prioridades geográficas de cada periodo teniendo en cuenta que son prioritarios los países y poblaciones del área geográfica del Mediterráneo, en especial los del Magreb; los de Latinoamérica; los del África subsahariana, y los demás países con los cuales Cataluña ha tenido o tiene especiales relaciones de carácter histórico, social, económico, cultural y migratorio.
Dadas estas prioridades, deben establecerse unos criterios, inspirados en la Ley, que permitan su concreción en países donde se concentrará la acción de la cooperación catalana. Los criterios en que se ha basado dicha concreción son:
El nivel de la cooperación y las capacidades catalanas en determinados países.
El índice de desarrollo humano elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El volumen de la inmigración en Cataluña y las posibilidades de codesarrollo.
De acuerdo con estos criterios y teniendo en cuenta los recursos materiales, humanos y económicos, y analizadas las capacidades de cooperación efectivamente existentes en Cataluña, se propone concentrar el 70% de los recursos destinados en el año 2006 a los nueve objetivos estratégicos sobre desarrollo en los siguientes países:
Mediterráneo: Argelia y Marruecos.
Centroamérica y Caribe: El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Cuba.
América del Sur: Bolivia, Ecuador y Perú.
África subsahariana: Camerún, Costa de Marfil, Etiopía (PMA), Mozambique (PMA) y Senegal (PMA).
Países en conflicto: se puede priorizar anualmente algún país o algún área en conflicto, previo informe del Consejo de Cooperación a Desarrollo.
Excepcionalmente, los planes anuales, y el plan por país, pueden crear fondos destinados a países no incluidos en esta lista cuando, por circunstancias específicas y extraordinarias, debidamente motivadas, sea necesario para llevar a cabo acciones concretas y de una duración limitada.
La distribución de los recursos en los países prioritarios ha de hacerse por planes anuales, teniendo en cuenta que ninguna zona geográfica puede recibir durante un año menos del 15% ni más del 30% de los recursos que le están destinados.
III. Objetivos estratégicos.
A. Objetivo estratégico de desarrollo.
1. Apoyo a los derechos sociales básicos.
1.1. Fortalecer los sistemas de atención primaria de salud favoreciendo, de forma especial, los programas de control de las principales enfermedades infecciosas y la mejora de la salud reproductiva.
La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de Copenhague (1995) estableció el compromiso de conseguir el nivel más alto posible de salud física y mental, y el acceso de todas las personas a la atención primaria de la salud, procurando especialmente rectificar las desigualdades relacionadas con la situación social, sin hacer distinción por razones de etnia, origen, sexo, edad, o por tener alguna discapacidad. De esta forma, se reforzaba el objetivo de "Salud para todos", impulsado desde el año 1978 (Declaración de Alma Ata) por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se ha traducido en varias estrategias locales, regionales e internacionales para conseguir la mejora del estado de salud de la población mundial.
En septiembre del año 2000, con la presentación, por parte de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales, de los Objetivos de desarrollo del milenio, para combatir la pobreza y la inequidad internacionales se evidencian los vínculos existentes entre pobreza, medio ambiente y salud. Es por ello que dicha estrategia quiere dar apoyo a las iniciativas destinadas a conseguir una acción mundial más intensa y mejor coordinada para conseguir afrontar los principales problemas de salud que sufre la población más empobrecida. La disminución de las tasas de mortalidad de las madres y de la mortalidad entre los menores de cinco años, el control y la reversión del VIH/sida, la malaria, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas graves integran estos objetivos del milenio.
En este marco de desarrollo de estrategias de erradicación de la pobreza y de desarrollo humano sostenible, la mejora de la salud sexual y reproductiva se presenta como una de las prioridades básicas tanto de la comunidad internacional como de los diversos países en desarrollo. Igualmente, la Declaración del milenio se propone que los gobiernos y las organizaciones internacionales trabajen conjuntamente con la industria farmacéutica para aumentar la disponibilidad de los medicamentos esenciales y ponerlos al alcance de todas las personas de los países en desarrollo. Los diez millones de niños menores de cinco años que mueren cada año por enfermedades fácilmente prevenibles, el medio millón de defunciones anuales de mujeres por complicaciones en el embarazo y el parto, los cuarenta millones de personas infectadas de sida, los trescientos millones de hombres y mujeres que cada año sufren la malaria y los diez millones de nuevos casos de tuberculosis que se notifican cada año justifican esta opción, con una especial atención dedicada al África subsahariana.
En la Cumbre de las Naciones Unidas que tuvo lugar en Johannesburgo en septiembre de 2002 se concluyó que los objetivos de un desarrollo sostenible no se podían aplicar donde la prevalencia de enfermedades graves era muy importante y que se debían combatir los problemas que causaba una salud deficiente con una atención específica a las mujeres y a la población infantil, mientras que se aumentaba la capacidad de los sistemas de salud para dar una atención de calidad, eficiente y accesible. Es por eso que la Unión Europea (UE), en las cumbres de Monterrey y Johannesburgo, ha dado apoyo al Fondo Mundial, impulsado por las Naciones Unidas, para combatir las principales enfermedades transmisibles y reconocer que la salud es un bien público global y que debe abordarse como tal a escala mundial. Cataluña, como parte de la comunidad internacional y de la UE, hace suyas las prioridades y estrategias mencionadas. Estas estrategias recomiendan compartir conocimientos teóricos y prácticos mediante la transferencia de tecnología e intensificar y coordinar el apoyo a los programas de educación y salud basados en el respeto de la dignidad humana y centrados en la protección de todas las mujeres y todos los niños.
En la aplicación de estas líneas de trabajo, en lo que concierne a la protección de la infancia ha de adoptarse la estrategia de la OMS de atención integral de las enfermedades prevalentes en la infancia (AIEPI), que se focaliza en el abordaje de las cinco principales causas de mortalidad en la infancia (infecciones respiratorias agudas, diarreas, sarampión, malaria y desnutrición) a través de medidas preventivas como la vacunación, el tratamiento y la formación.
Un análisis de género muestra que el exceso de carga reproductiva de la mujer limita su participación social y provoca unas necesidades específicas que es preciso atender. Se recomienda la adopción de medidas para favorecer la reducción de la morbilidad y la mortalidad derivadas de la maternidad. Estas medidas pueden consistir en el seguimiento del embarazo y la atención en el parto en condiciones sanitarias correctas, así como en la prevención de embarazos y abortos no planeados, especialmente de adolescentes.
También deben adoptarse medidas multisectoriales para que tanto los hombres como las mujeres, así como los jóvenes de ambos sexos, puedan protegerse ellos mismos y puedan proteger a los demás contra la infección del VIH, mediante el reforzamiento de los servicios de atención de la salud sexual y reproductiva, el reforzamiento de campañas de información, educación y comunicación para aumentar la toma de conciencia del problema del VIH/sida y promover un comportamiento sexual sin riesgo y responsable, todo eso en cooperación plena con los jóvenes, los padres, las familias, los educadores y los proveedores de servicios de salud, como se ha puesto de manifiesto en la XIV Conferencia Internacional sobre el Sida que tuvo lugar en Barcelona el mes de julio de 2002.
Respecto a la prevención y el control de patologías como la malaria u otras enfermedades infecciosas graves, deben seguirse las directrices y recomendaciones internacionales reconocidas, como el tratamiento breve controlado directamente, en el caso de la tuberculosis, y debe prestarse apoyo a los programas y estrategias públicas locales y nacionales.
Respecto al fortalecimiento de los sistemas de atención primaria de salud, hay que tener en cuenta que la unidad organizativa de salud es el distrito sanitario, tal como fue definida en la Conferencia de Harare (1987), donde se articulan el trabajo y la participación de la comunidad, los servicios de atención primaria y el hospital local de referencia para dar una atención integrada y global y configurar así los sistemas locales de salud (Silos). Como destaca el informe del Banco Mundial del año 1993, estos sistemas tienen serios problemas en relación con la asignación equivocada de recursos, la desigualdad en el acceso, la ineficiencia de los servicios y el aumento considerable de costos. Por lo tanto, hace falta impulsar mejoras en las capacidades de gestión en los distintos niveles, acercar los servicios a la comunidad, mejorar la formación y la motivación del personal, buscar nuevas formas de financiación y hacer que la población participe en el control y el desarrollo del sistema sanitario. Ello es posible dando apoyo a un sistema sanitario público, que, siguiendo las recomendaciones de la OMS, garantice el derecho universal a la atención sanitaria, intentando coordinar esfuerzos de todos los que trabajan en este ámbito (medicina tradicional, ONGD, Iglesia y mutuas, entre otros) para evitar duplicidades y descoordinación en un contexto de recursos limitados, exigiendo que los gobiernos no eludan sus responsabilidades.
En el ámbito sanitario público de Cataluña hay instituciones de referencia en materia de salud pública y atención primaria, así como colegios profesionales y organizaciones no gubernamentales de promoción de la salud que permiten una capacidad de cooperación para alcanzar este objetivo estratégico. El modelo sanitario catalán ha sido objeto de estudio y aplicación en otras zonas y garantiza una sanidad pública en la que participan y se coordinan los diversos agentes. Los distintos implicados del entorno farmacéutico de Cataluña (facultades, colegios profesionales, industria y Administración), en asociación con otras entidades, pueden favorecer el acceso a medicamentos esenciales en los países empobrecidos, y así darles cobertura, con el apoyo a la aplicación de instrumentos para el acceso de los países en vías de desarrollo a los medicamentos patentados, juntamente con otras iniciativas que les permitan la adquisición de medicamentos a bajo precio, tal como se establece en la Declaración de Doha.
En Cataluña, tanto en el ámbito público como en el privado, hay instituciones de referencia en los diversos ámbitos en los cuales se da prioridad a este objetivo estratégico que aseguran una suficiente capacidad de cooperación para alcanzarlo.
Productos y resultados
Se establecen los siguientes productos:
Asistencia sanitaria.
Campañas de vacunación.
Campañas de información y sensibilización sobre el control y la prevención de enfermedades.
Programas de recuperación nutricional.
Acceso a los medicamentos esenciales y su distribución.
Formación y asesoramiento sobre gestión y mejora de sistemas de salud.
Servicios básicos de salud reproductiva, incluidos los de planificación familiar y educación sexual.
Formación e investigación operativa sobre los problemas de salud priorizados.
Campañas de información y sensibilización sobre prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y VIH/sida.
En lo que concierne a los resultados:
Haber contribuido a la disminución de la morbimortalidad en general, la mortalidad materna y la infantil, principalmente de los niños menores de cinco años, a causa de las principales enfermedades infectocontagiosas.
Haber contribuido a la disminución de la prevalencia de las principales enfermedades endémicas locales.
Haber aumentado la cobertura de la inmunización.
Haber aumentado el nivel nutricional, especialmente en los niños menores de cinco años.
Haber incrementado el número de partos atendidos por personal capacitado y en condiciones sanitarias adecuadas.
Haber mejorado en cuanto al acceso a medicamentos esenciales y medicamentos específicos contra el sida y su distribución.
Haber aumentado las capacidades de gestión de los sistemas de salud.
Haber aumentado la tasa de prevalencia contraceptiva y haber reducido la incidencia de abortos.
Haber reducido los embarazos no planificados, especialmente en adolescentes.
Agentes
Los agentes que participarán en este objetivo estratégico son la Generalidad, los entes locales, las entidades proveedoras del Servicio Catalán de la Salud, los colegios profesionales, las ONGD, las universidades y otros agentes de la sociedad civil. Debe promoverse la creación de consorcios entre las entidades y los sectores.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución de este objetivo entre el 12% y el 18% del total de los recursos aplicados a los nueve objetivos prioritarios de desarrollo, que en el año 2006 supondrá entre el 6,8% y el 10,7% del total de la partida presupuestaria de cooperación y solidaridad internacional.
1.2 Fortalecer los sistemas de educación básica y de alfabetización de adultos e incorporar y reforzar las culturas y lenguas propias.
La Declaración del milenio establece para el año 2015 la universalización de la educación primaria y el acceso en igualdad de condiciones de los chicos y chicas a todos los niveles de la educación. Cabe destacar que, además de universalizar la educación primaria, debe garantizarse que los alumnos tengan suficiente permanencia en el sistema educativo para que alcancen unos conocimientos mínimos, dado que es frecuente que, por falta de recursos o por cuestiones inherentes a su rol social, las chicas a menudo no finalicen el ciclo escolar de primaria, lo que no es sólo una discriminación por razones de género sino que también es económicamente perjudicial.
La Conferencia Mundial sobre Educación para Todos de Jomtien (1990) estableció, entre otros objetivos, la alfabetización en la lengua materna para reforzar la identidad y la herencia culturales, para lo cual fijó como objetivo prioritario la atención a los pueblos indígenas y a las minorías étnicas y lingüísticas para eliminar las discriminaciones y las desigualdades en materia de educación. El Foro Mundial sobre la Educación, que tuvo lugar a Dakar en el año 2000, confirmó los objetivos de Jomtien e identificó la no-incorporación de las lenguas locales en la alfabetización inicial y la limitada influencia de la comunidad en la vida escolar y en otros programas educativos como algunos de los factores que influyen en la exclusión de niños, jóvenes y adultos de las oportunidades del aprendizaje. Por lo tanto, la enseñanza de los miembros de las minorías étnicas en su propia lengua y en las demás lenguas es un elemento que favorece la consecución del objetivo de la educación para todos.
Cataluña es un país con una importante tradición de capacidades técnicas en materia de educación y de renovación e innovación pedagógicas, de educación popular y, en especial, de diseño y aplicación de sistemas educativos bilingües y de promoción de identidades y de pluralismo cultural. Tanto en el ámbito público como en el privado y en el campo de las organizaciones no gubernamentales, hay instituciones especializadas en el sector educativo que, con un trabajo conjunto con los ministerios de educación de los países receptores, garantizan las capacidades suficientes para alcanzar este objetivo estratégico.
Productos y resultados
Se establecen los siguientes productos:
Políticas educativas que incluyen la interculturalidad y las lenguas locales.
Sistemas de educación básica con presencia de lenguas locales.
Currículum educativos diversificados.
Recursos didácticos para atender a la población excluida por razones lingüísticas y culturales.
Formación para los enseñantes en educación multilingüe.
Cursos de alfabetización de adultos en la lengua materna, especialmente dirigidos a mujeres.
En lo que concierne a los resultados:
Haber mejorado la inclusión de la educación intercultural y de las lenguas locales en las políticas educativas y en la educación básica.
Haber aumentado el nivel de alfabetización, con una especial incidencia en los aspectos interculturales y de las lenguas locales.
Haber mejorado el conocimiento de los formadores en educación multilingüe.
Haber aumentado la tasa de alfabetización de adultos en la lengua materna.
Agentes
Los agentes que participarán en este objetivo estratégico provienen de la Generalidad, los entes locales, los colegios profesionales, las entidades educativas públicas y privadas, las universidades, las ONGD y otros sectores de la sociedad civil. Es necesario promover la creación de redes y asociaciones entre los agentes.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución de este objetivo entre el 12% y el 18% del total de los recursos aplicados a los nueve objetivos prioritarios de desarrollo, que en el año 2006 supondrá entre el 6,8% y el 10,7% del total de la partida presupuestaria de cooperación y solidaridad internacional.
1.3 Mejorar el acceso a una vivienda adecuada según el contexto sociocultural y el medio ambiental en zonas periurbanas.
En la Declaración de Estambul de 1996 se afirma que para mejorar la calidad de vida de los asentamientos humanos debe lucharse contra el deterioro de las condiciones que han llegado a convertirse en muy críticas. El acceso a una vivienda segura y salubre y a los servicios básicos es indispensable para el bienestar físico, psicológico, social y económico del ser humano y ha de ser parte fundamental de las medidas urgentes a favor de los más de mil millones de personas que no viven en condiciones dignas. El objetivo es conseguir que todas las personas dispongan de una vivienda adecuada, especialmente los pobres de las ciudades y el campo que no tienen techo, mediante un criterio que favorezca el desarrollo y la mejora de la vivienda sin perjudicar el medio ambiente.
En esta línea, uno de los objetivos de la Declaración del milenio es haber alcanzado, en el año 2020, una mejora significativa en las vidas de, al menos, cien millones de habitantes de zonas marginales, como propone la iniciativa "Ciudades sin zonas marginales".
En el marco de la evaluación quinquenal de la Agenda de Habitat II, la declaración del año 2001 sobre las ciudades y demás asentamientos humanos en el nuevo milenio renovó los compromisos de Estambul e invitó a los gobiernos, las Naciones Unidas y el resto de organizaciones internacionales a aumentar la calidad y la coherencia de su apoyo a la erradicación de la pobreza y al desarrollo sostenible de los asentamientos humanos, especialmente en los países menos adelantados, a la mejora de la capacidad de prevención, preparación, mitigación y respuesta para reducir la vulnerabilidad de los asentamientos humanos frente a los desastres naturales y artificiales, y a aplicar programas eficaces posteriores a los desastres en los asentamientos humanos afectados, para satisfacer las necesidades inmediatas, reducir los riesgos de futuros desastres y hacer que los asentamientos humanos reconstruidos sean accesibles a todos.
Cataluña tiene una experiencia acumulada en políticas de vivienda y de planificación urbana, especialmente en la reducción o la eliminación de zonas marginales en las zonas periurbanas. Hay instituciones públicas, organizaciones no gubernamentales y empresas privadas especializadas en el sector de la vivienda y de la construcción que pueden contribuir a alcanzar este objetivo estratégico.
Productos y resultados
Se establecen los productos siguientes:
Ayudas para acceder a la vivienda.
Fondos de financiación para la construcción, rehabilitación y adecuación de viviendas.
Formación en lo que concierne a la sostenibilidad ambiental de la vivienda.
Asesoramiento de los poderes públicos en materia de planificación urbanística y territorial.
En lo que concierne a los resultados:
Haber disminuido el porcentaje de la población que vive en zonas marginales.
Haber mejorado la calidad y la accesibilidad de la vivienda, así como la de la sostenibilidad ambiental.
Haber reducido la vulnerabilidad de los asentamientos humanos ante los desastres naturales.
Agentes
Los agentes que han de participar en este objetivo estratégico son la Generalidad, los entes locales, los colegios profesionales, las empresas privadas, las ONGD y otros sectores de la sociedad civil. Cabe destacar la especial relevancia de los entes locales, dadas sus competencias en la materia. Es necesario promover la creación de asociaciones entre los agentes.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución de este objetivo entre el 12% y el 18% del total de los recursos aplicados a los nueve objetivos prioritarios de desarrollo, que en el año 2006 supondrá entre el 6,8% y el 10,7% del total de la partida presupuestaria de cooperación y solidaridad internacional.
1.4 Mejorar las capacidades de la gestión integral del ciclo del agua.
La Conferencia Internacional sobre el Agua Dulce, que tuvo lugar en Bonn en el año 2001, resume la importancia del agua en cuanto al desarrollo y la erradicación de la pobreza con las palabras siguientes: "El agua es un elemento clave del desarrollo sostenible, indispensable en sus aspectos sociales, económicos y ambientales. El agua es vida, esencial para la salud humana. El agua es tanto un bien natural y social como un bien económico que debe distribuirse en primer lugar para satisfacer necesidades humanas básicas. Muchos consideran que el acceso al agua potable y al saneamiento constituye un derecho humano. No hay nada que pueda sustituir al agua: sin agua mueren los seres humanos y otros organismos vivos, los agricultores no pueden cultivar los alimentos, las empresas no pueden funcionar. La seguridad del abastecimiento de agua es un aspecto clave de la reducción de la pobreza."
La Declaración del milenio establece en su objetivo primero la necesidad de reducir a la mitad, en el año 2015, el porcentaje de personas que no tienen acceso a agua potable. A medida que el desarrollo económico y el crecimiento demográfico aumentan, la demanda sobre los limitados recursos hídricos, la ordenación del agua y el suministro de agua potable e instalaciones sanitarias pasan a ser esferas prioritarias. Todavía en la actualidad alrededor de mil millones de personas no tienen acceso al suministro de agua potable y dos mil cuatrocientos millones de personas no tienen acceso al saneamiento básico.
En este sentido, el uso sostenible del agua es el uso que permite un equilibrio entre la demanda existente y previsible y la disponibilidad del recurso en el tiempo, garantizando el mantenimiento de los caudales ecológicos y la calidad del agua necesaria para el funcionamiento de los ecosistemas.
Las directrices del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) para la erradicación de la pobreza apuntan que, particularmente, para los servicios de suministro de agua y saneamiento, las tasas de usuario o la participación del sector privado dentro de un marco legal de equidad social pueden mejorar tanto el acceso como la eficiencia de la gestión.
La Generalidad ha asumido las competencias en materia de aguas, obras hidráulicas y protección del medio ambiente. Últimamente, la Generalidad ha creado una administración única del agua con el fin de dar respuesta al objetivo del tratamiento integral del ciclo hídrico. Asimismo, los entes locales tienen también competencias en esta materia. Cataluña tiene, además, una experiencia y una capacidad tecnológicas en materia de gestión del agua y de los recursos hídricos, con suficientes instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales especializadas en el suministro y la gestión del agua para garantizar las capacidades suficientes para la consecución de este objetivo estratégico.
Productos y resultados
Se establecen los siguientes productos:
Formación por las administraciones públicas competentes y por otras comunidades en materia de agua.
Planes hídricos y de residuos.
Plantas de tratamiento.
En lo que concierne a los resultados:
Haber mejorado la capacidad de acceso equitativo al agua potable y al saneamiento.
Haber mejorado la calidad del agua para los usos domésticos, agrícolas e industriales.
Haber mejorado la eficiencia del ciclo del agua.
Haber mejorado la gestión de las aguas residuales.
Haber mejorado la sostenibilidad.
Agentes
Los agentes que participarán en este objetivo estratégico son la Generalidad, los entes locales y las redes de entes locales catalanes (Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo, Federación de Municipios de Cataluña, Asociación Catalana de Municipios y Comarcas), las universidades y los centros de investigación catalanes, las ONGD y los colegios profesionales.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución de este objetivo entre el 12% y el 18% del total de los recursos aplicados a los nueve objetivos prioritarios de desarrollo, que en el año 2006 supondrá entre el 6,8% y el 10,7% del total de la partida presupuestaria de cooperación y solidaridad internacional.
Dado que también la Unión Europea, en la línea de los acuerdos adoptados en la Cumbre de Johannesburgo, se ha comprometido a aplicar programas concretos en relación con el acceso a los recursos hídricos, estos programas serán incluidos en el marco del presente Plan.
2. Mejora de la capacidad productiva y de la ocupación.
2.1 Mejorar la actividad productiva y comercial, especialmente en los sectores populares.
La actividad productiva es esencial para el crecimiento económico, para la ocupación y también para conseguir que los procesos de desarrollo lleguen a ser sostenibles desde el punto de vista económico. Se trata de añadir a la dimensión económica las distintas vertientes sociales, mediante la inclusión de todos los agentes: empresas, organizaciones empresariales, sindicatos y asociaciones civiles, entre otros. Pero también es cierto que, para alcanzar un desarrollo completo, es necesario un volumen de ingresos que proporcione la autonomía material suficiente para cubrir las necesidades de las familias y de las comunidades a corto y a largo plazo. En las zonas rurales, por ejemplo, la actividad económica se basa fundamentalmente en el sector agropecuario, con bajos niveles de producción y de productividad y con mucha dependencia de la intermediación para la comercialización de los productos. En los centros y las periferias urbanas, se acumula una población en busca de oportunidades que el mercado laboral no ofrece.
Uno de los factores necesarios para poner en marcha y fortalecer un proceso de desarrollo es contar con una base productiva para superar los niveles de pobreza, transformar las capacidades creativas y emprendedoras del tejido asociativo en iniciativas empresariales y crear más ocupación y de mejor calidad. Para conseguirlo, es necesario promover las capacidades de las pequeñas y medianas empresas, el cooperativismo y el trabajo familiar, fomentando especialmente la integración del sector informal o sector no estructurado, con un apoyo especial al autoempleo y a los sectores más empobrecidos de la población.
El sector privado es uno de los responsables principales de generar tejido económico pero no es el único. Para facilitar el éxito de la creación de empresas hay que disponer de un marco legislativo y reglamentario adecuado y transparente, sin barreras burocráticas, que garantice en todo momento el respeto a los derechos humanos, laborales y ambientales establecidos por las Naciones Unidas y por las legislaciones nacionales e internacionales de aplicación.
Mediante la mejora de la capacidad productiva, transformadora, comercializadora y de las capacidades de negociación de las familias y las comunidades se pretende la optimización del rendimiento de los procesos productivos existentes, respetando la función sociocultural que estos procesos tienen en su medio de vida; el impulso a la puesta en marcha de nuevas actividades económicas que supongan más incorporación de valor añadido a la producción local; el apoyo a las iniciativas económicas de carácter individual y colectivo, que potencien la capacidad de negociación de los grupos con otros agentes económicos y que faciliten el acceso a los mercados (local, regional, nacional e internacional) en condiciones más favorables; la promoción de la participación de la mujer en las actividades económicas, no solamente en las actividades productivas, sino también en los procesos de toma de decisión, en la propiedad de los recursos y en la distribución de los ingresos y el fomento de las alternativas económicas que aprovechen racionalmente los recursos naturales locales, de manera que no impliquen la degradación irreversible de unos recursos que son la base de los ingresos y de los medios de vida.
Cataluña se caracteriza por su actividad emprendedora y por realizar una planificación estableciendo un diálogo entre los responsables públicos y privados. Concretamente, el sector empresarial, además de poder participar como proveedor de bienes y servicios en los proyectos de cooperación al desarrollo, o efectuar donaciones de recursos económicos, materiales y humanos, es un agente activo en determinados proyectos. Generalmente por medio de sus organismos de apoyo, la empresa puede transferir, adaptados convenientemente adaptados a los países en vías de desarrollo, las experiencias, la tecnología, las metodologías y los modelos de trabajo que les han permitido en su país de origen generar renta y trabajo en un marco respetuoso con la legislación laboral y, por lo tanto, promover el progreso económico y social sostenido.
Lo que se pretende con todo eso es conseguir el fortalecimiento del sector privado, sin perjuicio del verdadero propósito social de corrección de los niveles de desigualdad y pobreza a escala internacional.
Productos y resultados
Se establecen los siguientes productos:
Centros, a ser posible consorcios, de iniciativas, asesoramiento, estudios, formación, fuentes de financiación como servicios de apoyo activo a las actividades productivas y comerciales.
Programas de fortalecimiento del tejido asociativo empresarial y comercial y de promoción de una cultura emprendedora en un clima de diálogo y concertación.
Programas de apoyo a procesos productivos de bienes.
Inversión en procesos de transformación y de generación de valor añadido.
Apoyo a los procesos que aumentan la generación local de valor añadido a los productos y crean alternativas de generación de ingresos.
Inversión y apoyo a actividades de comercialización.
Programas de fortalecimiento de las capacidades de negociación y de organización para la producción y la comercialización.
Programas de promoción del cooperativismo o fórmulas colectivas similares.
Programas de microfinanzas.
Apoyo a actividades dirigidas a la creación y el fortalecimiento de los comités de microcréditos.
Infraestructuras adecuadas (comunicaciones, energía, equipamientos, entre otros).
Divulgación del marco jurídico laboral, empresarial, civil y fiscal, y de las formas de acceso a los créditos.
Campañas de fomento del comercio justo y de sensibilización sobre el cambio de las reglas de juego del comercio internacional.
En lo que concierne a los resultados:
Haber aumentado y mejorado la ocupación.
Haber facilitado la recuperación del tejido productivo básico, tanto agrícola como pecuario y pesquero, para asegurar la autosuficiencia alimenticia familiar, local o regional.
Haber facilitado la creación de empresas, asociaciones económicas de personas productoras, transformadoras y comercializadoras.
Haber mejorado la rentabilidad de las actividades económicas.
Haber aumentado la renta familiar.
Haber tecnificado y modernizado las actividades económicas.
Haber diversificado las alternativas de generación de ingresos orientadas al mercado.
Haber creado asociaciones de productores / comercializadores para la defensa de intereses comunes.
Haber mejorado las capacidades de negociación de los productores y las asociaciones de productores y comercializadores ante el mercado.
Haber facilitado el desarrollo empresarial bajo los principios de la sostenibilidad, a través de las mejores técnicas disponibles (MDT) y la producción más limpia.
Haber incorporado el cumplimiento de los derechos laborales y el respeto de las libertades sindicales en la actividad empresarial.
Haber fomentado el comercio justo y la sensibilización de la población en cuanto al impacto de las actuales reglas del comercio internacional en los países en vías de desarrollo.
Agentes
Los agentes que participarán en este objetivo estratégico son la Generalidad, los entes locales, las organizaciones y entidades empresariales y financieras, los sindicatos, las universidades y las ONGD. Es necesario promover la creación de asociaciones entre agentes.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución de este objetivo entre el 5% y el 11% del total de los recursos aplicados a los nueve objetivos prioritarios de desarrollo, que en el año 2006 supondrá entre el 2,9% y el 6,5% del total de la partida presupuestaria de cooperación y solidaridad internacional.
2.2 Dar apoyo a programas ocupacionales y de derechos laborales.
El subempleo y el desempleo son unos de los principales obstáculos con que se encuentran los países en vías de desarrollo para salir de su situación y conseguir iniciar el camino hacia el desarrollo. Una vía esencial para conseguir este objetivo es incrementar la formación de los trabajadores y difundir entre los mismos el conocimiento de los derechos laborales. Toda sociedad, para poder ser considerada democrática, debe tener unas organizaciones sindicales reforzadas y unos trabajadores conscientes de sus derechos. Un incremento de la formación, un buen conocimiento de los derechos laborales y la incorporación en la legislación y en la práctica internas de los países en vías de desarrollo de los convenios internacionales, especialmente los de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), han de iniciar la salida de la economía sumergida y del trabajo informal.
Asimismo, las nuevas estrategias de responsabilidad social corporativa pueden ser un mecanismo que contribuya eficazmente a la consecución de este objetivo.
Cataluña posee una rica experiencia en la extensión de los derechos laborales. Asimismo, en los últimos años se van fortaleciendo los programas ocupacionales destinados especialmente a los colectivos que tienen dificultades para acceder al mercado laboral o mantenerse en el mismo.
Productos y resultados
Se establecen los siguientes productos:
Centros de formación profesional según las necesidades productivas.
Centros de formación sindical.
Plataformas de negociación sindical.
Campañas de promoción e información sobre el respeto a los convenios internacionales en materia laboral.
Códigos éticos de las empresas catalanas en los países en desarrollo.
Formación sobre prevención de riesgos laborales.
Programas de promoción de la ocupación como derecho básico.
Campañas de difusión de los convenios de la OIT.
En lo que concierne a los resultados:
Haber mejorado el nivel de formación profesional adecuado a las necesidades productivas.
Haber incrementado las capacidades sindicales.
Haber facilitado la negociación sindical y la solución de conflictos laborales.
Haber incorporado los convenios internacionales, especialmente los de la OIT, en la legislación y en la práctica internas, así como en la práctica de las empresas catalanas en los países en vías de desarrollo.
Haber incrementado el número de empresas catalanas que tienen un código ético.
Haber reducido los riesgos laborales.
Agentes
Los agentes que participarán en este objetivo estratégico son la Generalidad, los entes locales, las organizaciones empresariales, los sindicatos, las escuelas profesionales y las ONGD. Es necesario promover la creación de asociaciones entre agentes, en especial entre las empresas y los sindicatos.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución de este objetivo entre el 5% y el 11% del total de los recursos aplicados a los nueve objetivos prioritarios de desarrollo, que en el año 2006 supondrá entre el 2,9% y el 6,5% del total de la partida presupuestaria de cooperación y solidaridad internacional.
3. Gobernabilidad.
3.1 Contribuir a la generación de planes de desarrollo locales para mejorar la gobernanza y la participación ciudadana.
Los planes de desarrollo suponen una nueva forma de gobernar de los entes locales en un clima de consenso y participación ciudadana. Suponen la introducción de metodologías que persiguen el cambio de cultura política, con la superación de los sistemas jerárquicos de toma de decisión y la introducción de propuestas anticipadas y de futuro con respecto al desarrollo de una zona determinada del territorio. Los planes de desarrollo son fruto de la participación y el pacto entre todos los agentes, públicos, económicos y sociales. Los planes de desarrollo inciden directamente en la gobernabilidad y en la democracia regional y local.
Los planes de desarrollo se proponen determinar los objetivos estratégicos de una ciudad que hagan posible conseguir una posición de competitividad y de calidad de vida a medio plazo.
La elaboración de planes estratégicos debe tener impactos positivos en el desarrollo de los municipios que los apliquen. Tanto los ciudadanos, como destinatarios finales; como los políticos, en calidad de responsables de la gestión del territorio; como las empresas, en calidad de agentes económicos de la ciudad, son los beneficiarios del proceso de planificación y, por lo tanto, es necesario su compromiso activo.
Cataluña tiene una experiencia rica y fructífera en lo que concierne a la planificación estratégica local, a la metodología de trabajo, a la monitorización del proceso y al personal técnico para su desarrollo. Un número cada vez mayor de municipios ha llevado a cabo procesos de planificación estratégica.
Productos y resultados
Se establecen los siguientes productos:
Planes de desarrollo.
Mecanismos de participación ciudadana inclusivos, con una atención especial a los grupos que tradicionalmente han tenido más dificultad para participar, como los campesinos o los indígenas.
En lo que concierne a los resultados:
Haber mejorado los niveles de gobernabilidad de determinadas ciudades por la puesta en marcha de los contenidos del Plan.
Haber incrementado cuantitativa y cualitativamente la participación ciudadana.
Haber contribuido a la reducción de los niveles de corrupción según los observatorios internacionales.
Agentes
Los agentes que participarán en este objetivo estratégico son los entes locales y las redes de entes locales catalanas (Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo, Federación de Municipios de Cataluña, Asociación Catalana de Municipios y Comarcas), la Generalidad, las ONGD y otros agentes de la sociedad civil. Hay que promover la creación de asociaciones entre agentes. En la fase de implantación también pueden participar en este objetivo las empresas, los sindicatos y las ONGD.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución de este objetivo entre el 5% y el 11% del total de los recursos aplicados a los nueve objetivos prioritarios de desarrollo, que en el año 2006 supondrá entre el 2,9% y el 6,5% del total de la partida presupuestaria de cooperación y solidaridad internacional.
3.2 Fortalecer las capacidades de los agentes estratégicos para mejorar la gobernabilidad democrática y el desarrollo humano.
Como expresa el Informe de desarrollo humano del PNUD del año 2002, "de la misma manera que el desarrollo humano requiere mucho más que incrementar la renta, la gobernabilidad en pro del desarrollo humano exige mucho más que la existencia de instituciones estatales eficientes".
Para mejorar la capacidad de impacto de la gobernabilidad en el desarrollo humano hay que facilitar el acceso, la asimilación y la utilización de conocimiento relevante a los agentes gubernamentales y no gubernamentales del desarrollo.
Para mejorar la capacidad de impacto de la gobernabilidad hay que incrementar el empoderamiento de los ciudadanos, especialmente de los grupos poco representados, facilitándoles los elementos necesarios de participación y control de la actividad de los poderes públicos.
Para mejorar la capacidad de impacto de la gobernabilidad hay que garantizar la participación de los ciudadanos, individualmente o colectivamente, para lo cual es necesario articular mecanismos que garanticen el fortalecimiento del tejido social y el fomento del asociacionismo.
Las nuevas tecnologías tienen un papel importante en la creación y desarrollo de los sistemas de información y participación de todos los agentes.
Cataluña posee importantes capacidades en esta materia. Por su proceso de autogobierno ha desarrollado un entramado institucional que ha facilitado una gran fluidez en las relaciones entre agentes públicos y privados. Asimismo, tiene una experiencia reconocida tanto en lo que concierne a la creación de sistemas de información y conocimiento como en lo que concierne al fortalecimiento de la sociedad civil.
Productos y resultados
Se establecen los siguientes productos:
Sistemas de información y conocimiento para los ciudadanos y los poderes públicos en los países en desarrollo.
Diagnósticos de desarrollo institucional.
Estrategias para la mejora de la gobernabilidad democrática.
Programas de capacitación y fortalecimiento de los poderes legislativos de los países en desarrollo.
En lo que concierne a los resultados:
Haber mejorado la gobernabilidad democrática.
Haber incrementado las capacidades de los agentes para liderar los procesos de desarrollo.
Haber mejorado la definición, la eficiencia y la eficacia de las políticas públicas de los países en desarrollo.
Haber fortalecido el tejido asociativo y haber mejorado sus capacidades.
Haber incrementado los niveles de participación de los grupos poco representados.
Agentes
Los agentes que participarán en este objetivo estratégico son la Generalidad, los entes locales y las redes de entes locales catalanas (Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo, Federación de Municipios de Cataluña, Asociación Catalana de Municipios y Comarcas) y las universidades y los centros de investigación catalanes.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución de este objetivo entre el 5% y el 11% del total de los recursos aplicados a los nueve objetivos prioritarios de desarrollo, que en el año 2006 supondrá entre el 2,9% y el 6,5% del total de la partida presupuestaria de cooperación y solidaridad internacional.
3.3 Mejorar las capacidades para prevenir los conflictos derivados de las amenazas sobre las minorías étnicas, culturales y lingüísticas.
De acuerdo con el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), la prevención de conflictos se refiere a las acciones que se llevan a cabo a corto, a medio y a largo plazo para reducir las tensiones manifiestas y prevenir el estallido o la repetición de un conflicto armado. La construcción de la paz y la reconciliación engloban el conjunto de medidas a largo plazo para poner en marcha instituciones políticas, socioeconómicas y culturales viables, capaces de abordar las causas fundamentales de los conflictos, además de otras iniciativas, y darles apoyo, con el objetivo de crear las condiciones necesarias para una paz y una estabilidad sostenidas.
Actualmente los conflictos se producen, cada vez más, en el interior de los estados y no entre estados. Además, las causas de los conflictos son diversas, están interrelacionadas y responden a la percepción de amenazas a la supervivencia, la identidad o la libertad.
Las sociedades que poseen un equilibrio institucional y un reparto equitativo de los recursos acostumbran a tener mecanismos más claros de gestión y resolución de conflictos y, por lo tanto, pueden canalizar las tensiones por medio de dichos mecanismos. Las sociedades con unos niveles de pobreza elevados y generalizados, con disparidades económicas, corrupción y que carecen de estado de derecho requieren mejorar estos aspectos para poder canalizar positivamente los conflictos que se produzcan.
Las diferencias étnicas, lingüísticas y culturales pueden ser causa de conflictos cuando hay grupos etnopolíticos, en contextos en los cuales se ha perdido o deteriorado la convivencia. Dichos conflictos a menudo quedan agravados por los condicionantes sociopolíticos que estas diferencias suponen. Por eso, aparte de incidir en estos condicionantes por medio del resto de objetivos estratégicos, hay que establecer mecanismos que incidan directamente en la resolución de conflictos en el ámbito étnico, lingüístico y cultural.
Cataluña ha sido un país que se caracteriza por la construcción de consensos y por el trabajo en común entre las instituciones y la sociedad civil. Un ámbito en el que se ha avanzado bastante es el de la convivencia de lenguas y culturas.
Productos y resultados
Se establecen los siguientes productos:
Negociaciones y procesos de diálogo.
Redes y organizaciones sociales o instituciones adecuadas para actuar como elementos de estabilización.
Espacios y medios para la negociación y el acercamiento de posiciones enfrentadas.
Formación sobre resolución de conflictos étnicos, culturales y lingüísticos.
Mecanismos alternativos de resolución de conflictos.
Currículum escolares con contenidos sobre valores como la tolerancia, el pluralismo y la multiculturalidad.
En lo que concierne a los resultados:
Haber facilitado negociaciones y procesos de diálogo.
Haber creado redes y organizaciones sociales o instituciones adecuadas para actuar como elementos de estabilización.
Haber mejorado el conocimiento sobre mecanismos alternativos de resolución de conflictos.
Haber incrementado el uso de mecanismos alternativos de resolución de conflictos étnicos, culturales y lingüísticos.
Instrumentos.
Cooperación económica.
En los ámbitos de la educación y la sensibilización, es necesario efectuar una importante inversión presupuestaria y conceder subvenciones a las entidades y colectivos implicados.
Agentes
Los agentes que participarán en este objetivo estratégico son la Generalidad, los entes locales, las universidades y los colegios profesionales.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución de este objetivo entre el 5% y el 11% del total de los recursos aplicados a los nueve objetivos prioritarios de desarrollo, que en el año 2006 supondrá entre el 2,9% y el 6,5% del total de la partida presupuestaria de cooperación y solidaridad internacional.
B. Objetivo estratégico de ayuda humanitaria general y ayuda humanitaria de emergencia.
En los últimos años, las situaciones de necesidades humanitarias y las situaciones de emergencia que han requerido la participación de la comunidad internacional han crecido en número y en complejidad. Ante situaciones que han requerido la asistencia y la protección de las poblaciones, son muchas y muy diversas las iniciativas que desde Cataluña se ponen en marcha con el fin de contribuir a paliarlas.
Casos como el de las consecuencias del huracán Mitch o el conflicto de los Balcanes han demostrado el espíritu solidario de la sociedad catalana. Pero también han permitido comprobar que es difícil tener un impacto en las zonas afectadas por estas situaciones y poder saber como puede colaborar la sociedad catalana y con qué organismos o instituciones debería hacerlo.
Después de una emergencia, hace falta aplicar planes específicos que den continuidad a las acciones emprendidas y coordinarlos con el resto de planes y proyectos. Hay que prever acciones proactivas de rehabilitación y reconstrucción que permitan establecer las bases para el futuro desarrollo de las poblaciones afectadas, acciones que sean complementarias a la ayuda de emergencia que tiene un carácter predominantemente reactivo.
Dadas las peculiaridades de este objetivo estratégico, ha de considerarse la posibilidad de contribuir a paliar las situaciones que requieren la puesta en marcha de una acción humanitaria en otros países en desarrollo, teniendo en cuenta la complementariedad con las actuaciones del resto de donantes y la necesaria coordinación con éstos.
Instrumentos
Para alcanzar este objetivo estratégico se ha de crear una partida específica de ayuda humanitaria de emergencia y ha de establecerse un protocolo de coordinación de los esfuerzos de las distintas administraciones públicas y de la sociedad civil.
La Generalidad, junto con la Federación Catalana de ONGD y el Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo, escuchados los órganos colegiados establecidos por la Ley, ha de elaborar un protocolo que se activará ante las eventuales emergencias en que se quiera actuar. También ha de elaborarse un programa sobre las necesidades de intervención en situaciones de crisis humanitarias. Los protocolos deben definir las circunstancias en las que tienen que aplicarse, el uso de los recursos disponibles en los fondos y los mecanismos para favorecer la coordinación entre los agentes de la cooperación catalana al desarrollo.
El protocolo de la ayuda de emergencia debe tener en cuenta también la constitución de una mesa de coordinación que coordine la solidaridad catalana ante situaciones de emergencia y catalice las distintas iniciativas sociales, teniendo en cuenta su autonomía.
En dicha mesa de coordinación han de estar representados la Generalidad, la Federación Catalana de ONGD y el Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo. Además, participarán otros agentes de la cooperación catalana que manifiesten a la mesa de coordinación su voluntad de integrarse en ella.
La mesa de coordinación de la ayuda de emergencia debe promover la complementariedad y la coordinación con la ayuda de emergencia del Estado, de otras comunidades autónomas y de otros donantes internacionales.
Agentes
Los agentes que participarán en este objetivo estratégico son la Generalidad, los entes locales, el Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo, las ONGD y los colegios profesionales. En cualquier caso, es especialmente relevante el papel de las ONGD, coordinadas por la Federación Catalana de ONGD, que tienen un amplio y previo conocimiento de las zonas.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución de este objetivo una partida presupuestaria específica, como dispone el artículo 13.3 de la Ley de cooperación al desarrollo.
C. Objetivo estratégico de educación y capacidades.
1. Incrementar el alcance de las acciones de educación y sensibilización.
La sociedad catalana tiene un alto nivel de concienciación solidaria sobre la necesidad de mantener relaciones de cooperación con los países en desarrollo, pero el nivel de conocimiento de la realidad de estos países, las carencias que sufren y sus reivindicaciones, así como las consecuencias que la mejora de su situación supondría todavía en nuestra realidad está restringido a una minoría de la población. Para el resto, la información recibida es deficiente o muy superficial. Hay muchas iniciativas de diversos agentes que tratan de mejorar su difusión, sin embargo hace falta una acción estratégica conjunta que incorpore a todos los sectores sociales y también faltan profesionales específicamente formados en el ámbito de la cooperación.
La Generalidad y las demás administraciones públicas pueden ser catalizadoras y animadoras de las acciones de la sociedad y, al mismo tiempo, impulsoras de una acción institucional que fomente el compromiso social y la acción ciudadana basada en valores comunes y solidarios que contribuyan a fortalecer los derechos humanos y las libertades fundamentales en un entorno de convivencia multicultural, tanto aquí como en los países receptores de las ayudas, con una especial incidencia en los principios que, como la igualdad de géneros, el medio ambiente o la cultura de la paz, tienen un carácter transversal con respecto a todas las actuaciones que en materia de cooperación al desarrollo realice o impulse la Generalidad.
Las acciones para alcanzar este objetivo deben realizarse básicamente en tres ámbitos:
El ámbito formal, que es el sistema educativo desde la escuela primaria hasta la universidad. En este ámbito, el Departamento de Enseñanza ha de promover la reflexión sobre los contenidos curriculares, con la participación de los órganos institucionales de consulta y la elaboración de materiales pedagógicos especializados. También ha de fomentarse la formación de enseñantes sobre las cuestiones de desarrollo.
El ámbito no formal, que hace referencia a las actividades educativas organizadas fuera del sistema reglado destinadas a grupos identificables de la población y con un determinado objetivo. En particular, hay que promover la mejora del conocimiento de las actividades que están en proceso y la calidad de las actuaciones y la capacidad de evaluación de su impacto. También hay que estimular el trabajo conjunto y la colaboración entre entidades, evitando la duplicidad de las tareas. Finalmente, ha de promoverse que se compartan los recursos.
El ámbito informal, que se produce en la vida diaria a partir de la experiencia y la influencia del entorno familiar, laboral y de los medios de comunicación, entre otros. En este ámbito hace falta incrementar el impacto de las campañas de sensibilización y de movilización ciudadana, entre otros mecanismos, mejorando los contenidos sobre los países en desarrollo y sobre las relaciones entre el Norte y el Sur en los textos y los programas de los medios de comunicación públicos y privados, implicando a los profesionales de todos los ámbitos. También deben promoverse campañas específicas de sensibilización con el fin de fomentar el comercio justo y solidario y la banca ética.
Productos y resultados.
1. Educación formal.
Se establecen los siguientes productos:
El impulso del debate curricular.
La formación continuada para los formadores de los distintos niveles educativos.
El material pedagógico para las escuelas.
En lo que concierne a los resultados:
Haber promovido la revisión del material pedagógico utilizado en la enseñanza de las escuelas para adecuar su información sobre el desarrollo.
Haber mejorado el conocimiento del profesorado en cuanto a los temas sobre desarrollo, en todos los niveles educativos.
Haber facilitado el acceso de las escuelas a material pedagógico adecuado.
2. Educación no formal.
Se establecen los siguientes productos:
Las bases de datos y los centros de recursos.
La formación de profesionales y voluntarios.
Los servicios comunes para la sensibilización y la información.
En lo que concierne a los resultados:
Haber mejorado el conocimiento de las acciones llevadas a cabo por los diversos agentes.
Haber mejorado la capacitación de los cooperantes y voluntarios.
Haber incrementado el número de actividades realizadas por medio de asociaciones y consorcios.
Haber establecido servicios compartidos y haber mejorado su rendimiento.
3. Información y sensibilización.
Se establecen los siguientes productos:
Las campañas a medio plazo con unos mensajes concretos y unos objetivos claros y medibles.
Los materiales e informaciones destinados a los medios de comunicación.
Las acciones y campañas específicas destinadas a los diversos colectivos sociales.
El apoyo a acciones de fomento de comercio justo y la financiación solidaria.
En lo que concierne a los resultados:
Haber mejorado la comprensión y el impacto de los mensajes de las campañas y haber fomentado la participación.
Haber incrementado y mejorado la información sobre los países en desarrollo en los medios de comunicación.
Haber implicado y estimulado la participación de colectivos específicos.
Haber incrementado el conocimiento y el volumen del comercio justo y la financiación solidaria.
Haber aumentado los recursos que los ciudadanos aportan a las entidades y las acciones de cooperación al desarrollo.
Agentes
La realización de estas actuaciones requiere la implicación de todos los sectores sociales, pero especialmente de la comunidad educativa de todos los niveles y de las instituciones de investigación. Las ONG han sido las pioneras y siguen siendo agentes fundamentales en la dinamización de la sociedad. La participación de los municipios es esencial en el ámbito de la sensibilización para poder movilizar a la población de todo el territorio de Cataluña, y los medios de comunicación, especialmente los públicos, son un buen instrumento de divulgación. Es preciso promover la creación de asociaciones entre los agentes.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución del objetivo estratégico de educación y capacidades (ver los apartados 1 y 2) entre el 8% y el 9% del total de los recursos de la partida presupuestaria de "Cooperación y solidaridad internacional".
2. Mejorar las capacidades de los agentes de cooperación públicos y privados.
La mejora de las capacidades de los agentes de cooperación depende de una buena relación entre la formación y el incremento del nivel de conocimiento de esta cuestión. En los últimos años se ha incrementado de forma muy considerable el número de estudios de postgrado sobre aspectos relativos a la cooperación al desarrollo. Ante esta situación, se considera conveniente fomentar la creación de un programa de postgrado de calidad de carácter interuniversitario que se adapte a las necesidades actuales de los agentes de cooperación públicos y privados de Cataluña.
En cuanto a la investigación, es necesario fomentarla en el ámbito del desarrollo y la cooperación. Además, debe darse a conocer la información sobre la investigación que se lleva a cabo.
Finalmente, no puede olvidarse la importancia de favorecer e intercambiar información y conocimiento con instituciones de los países receptores.
Productos y resultados
Se establecen los siguientes productos:
La línea especifica de becas de la Comisión Interdepartamental de Investigación e Innovación Tecnológica (CIRIT) en colaboración con las universidades en materia de cooperación al desarrollo.
Un premio a estudios de investigación sobre cooperación al desarrollo.
Las bases de datos interconectadas internacionalmente.
La concesión de becas a estudiantes con formación especializada en cooperación al desarrollo para realizar prácticas en los países receptores de la cooperación, en colaboración con organizaciones no gubernamentales, administraciones públicas, oficinas técnicas de cooperación u organismos internacionales.
Estudios para la identificación de programas en las instituciones de investigación.
Convenios de colaboración con organizaciones e instituciones de los países receptores.
Un programa de postgrado de calidad de carácter interuniversitario.
En lo que concierne a los resultados:
Haber incrementado el número de investigaciones realizadas en materia de cooperación y desarrollo.
Haber mejorado la difusión de los resultados sobre investigación.
Haber mejorado el conocimiento sobre la pertinencia y la viabilidad de los programas de cooperación.
Haber incrementado los programas de investigación en colaboración con instituciones de los países receptores.
Haber creado un programa de postgrado interuniversitario de calidad en materia de cooperación al desarrollo.
Agentes
Todos los agentes de la cooperación catalana al desarrollo.
Instrumentos.
Cooperación económica.
En los ámbitos de la investigación y la formación de postgrado son necesarias una importante inversión presupuestaria y la concesión de subvenciones a las entidades y los colectivos implicados. Debe crearse una línea específica de financiación en el marco del III Plan de investigación de Cataluña.
Recursos
Los planes anuales destinarán a la consecución del objetivo estratégico de educación y capacidades (ver los apartados 1 y 2) entre el 8% y el 9% del total de los recursos de la partida presupuestaria de cooperación y solidaridad internacional. Estos recursos quedarán incrementados por la financiación proveniente del Departamento de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información.
IV. Fortalecimiento de las capacidades de la Generalidad.
Una ayuda de calidad requiere que la Generalidad se dote de los recursos financieros, humanos y procedimentales que garanticen la eficacia de la ayuda al desarrollo que canaliza.
A. Recursos financieros.
Con el fin de garantizar la mayor coherencia posible dentro de la asignación de los recursos con los que cuenta la Generalidad, es conveniente generar un marco operativo que permita que el conjunto de todos los recursos financieros utilizados por ésta se sometan a las directrices de este Plan, independientemente de quien sea el agente ejecutor, es decir, tanto si la ejecución es directa como si se realiza por parte de otros agentes de la cooperación catalana.
Los planes anuales y los presupuestos de la Generalidad de cada año han de incluir una partida presupuestaria específica para la ayuda humanitaria de emergencia, tal como prevé el artículo 13.3 de la Ley de cooperación al desarrollo. Dicha partida ha de ser independiente de la de "Cooperación y solidaridad internacional".
La Secretaría de Relaciones Exteriores coordina la ejecución de los planes anuales de acuerdo con este presupuesto. Cada departamento, en el marco de los planes y teniendo en cuenta el principio de coherencia, ha de proponer las acciones que se consideren convenientes dentro de su ámbito de actuación.
B. Recursos humanos.
Para garantizar una acción de cooperación al desarrollo de calidad y con unos resultados claros y tangibles es imprescindible que se constituya un equipo humano con las capacidades necesarias para la planificación, el seguimiento y la evaluación del conjunto de la cooperación catalana. Este equipo humano ha de consolidarse por medio de tres pilares.
El primer pilar de este equipo se encuentra dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores del Departamento de la Presidencia. En esta Secretaría ha de establecerse un equipo suficiente de personas, en función del presupuesto que debe gestionarse y con las competencias necesarias para las tareas de planificación y evaluación, y para el seguimiento de les cuestiones substantivas consideradas elementos transversales, como el género, la gobernabilidad, el medio ambiente y la cultura de la paz.
El segundo pilar de este equipo se centra en expertos con capacidad avalada sobre los diversos ámbitos temáticos referentes a la cooperación. Hay que contar con personas que conozcan en profundidad el contenido de los diferentes objetivos estratégicos como la educación, la salud, la producción y el trabajo. Por eso, puede formarse un equipo integrado por profesionales de otros departamentos distintos del Departamento de la Presidencia, con competencias en cada uno de estos ámbitos para colaborar con la Secretaría de Relaciones Exteriores. Estos profesionales, si bien orgánicamente dependen de los respectivos departamentos, funcionalmente se coordinan con la Secretaría de Relaciones Exteriores y dan el apoyo avalado tanto en cuanto a la planificación como a la evaluación y el seguimiento de las acciones llevadas a cabo.
El tercer pilar con que la Generalidad debe contar son los centros de expertos de Cataluña, que pueden estar o no adscritos a universidades, en materia de cooperación al desarrollo y los cooperantes que han retornado a Cataluña. Estos centros y estas personas pueden colaborar en tareas de asesoramiento y de aplicación de propuestas técnicas o haciendo tareas de evaluación y seguimiento más exhaustivas o más intensas que las que puede llevar a cabo el equipo adscrito al Área de Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
C. Procedimientos.
El presente Plan director incorpora fórmulas e instrumentos de cooperación no habituales hasta ahora en el ámbito de la Generalidad. En esta medida se considera que para la aplicación de estas fórmulas e instrumentos hacen falta procedimientos distintos de los que se han utilizado hasta el momento.
Hay que ir aplicando estos procedimientos paralelamente a la puesta en marcha de una Agencia Catalana de Cooperación, la creación de la cual ya queda establecida por la Ley 31/2002, de 30 de diciembre, de medidas fiscales y administrativas.
Entre los procedimientos que es preciso estudiar están los siguientes:
La elaboración de unas bases generales que establezcan los criterios para la ejecución de los proyectos y programas de cooperación de la Generalidad.
El establecimiento de instrumentos como los planes plurianuales o, si procede, de planes por país, o los fondos plurianuales que no se vayan a agotar en un año natural.
La mejora de los sistemas de rendición de cuentas de los proyectos ejecutados por todos los agentes a los que se refiere la Ley de cooperación. En este sentido, es necesario aplicar procesos ágiles que permitan más flexibilidad para facilitar la tarea de seguimiento por ambas partes.
Finalmente, también es preciso establecer mecanismos que propicien que la Generalidad pueda rendir cuentas de las acciones ejecutadas por terceros. Con este objetivo se han de aplicar mecanismos de auditoría y evaluación externa de estas acciones.
V. Relación entre los agentes.
La cooperación internacional para el desarrollo hace tiempo que dejó de ser una tarea reservada a los estados o a las instituciones públicas y se abrió a la participación de todos los sectores sociales. El modelo de cooperación catalán quiere ser abierto, participativo e integrador de todas las iniciativas sociales y, al mismo tiempo, respetuoso con las distintas sensibilidades e ideas. Sin embargo, para ganar eficacia e incrementar el impacto del conjunto de las acciones, deben establecerse relaciones de coordinación entre todos los agentes implicados. Los mecanismos de coordinación no son un objetivo por si mismo, han de estar justificados por los beneficios que conllevan y han de ser respetuosos con las competencias y la voluntad de todos los agentes, y tienen el propósito fundamental de contribuir a impulsar un nuevo modelo de cooperación al desarrollo basado en objetivos concertados y compartidos.
Un primer objetivo es garantizar la aplicación de los principios de coherencia, coordinación y complementariedad de políticas en la consecución de los objetivos de desarrollo, tanto en el ámbito interno de las políticas elaboradas por los departamentos de la Generalidad como en relación con las acciones realizadas por los distintos agentes internos y externos. Un segundo reto es garantizar una utilización más eficiente de los recursos disponibles y buscar un efecto multiplicativo del impacto mediante el trabajo en colaboración.
En un primer nivel, el Parlamento, en Pleno o a través de la correspondiente comisión, es el órgano de control de la coherencia de las políticas y de la concertación política de más alto nivel, por lo tanto, se le debe presentar información periódica y con detallada para mantener un nivel de seguimiento adecuado sobre los efectos del conjunto de las políticas de la Generalidad por lo que se refiere a los países en vías de desarrollo.
La Secretaría de Relaciones Exteriores del Departamento de la Presidencia, a través del Área de Cooperación Internacional, ha de garantizar la coordinación entre los departamentos y ha de velar por la correcta aplicación del Plan director y de los planes anuales. Su instrumento principal es la Comisión Interdepartamental de Cooperación, que ha de convocar reuniones periódicas en las cuales se facilite a todos los miembros la información detallada de las actividades de la totalidad de órganos y organismos, se aprueben las futuras acciones a realizar y se concierten los programas y proyectos conjuntos.
Además, han de establecerse otros mecanismos internos de coordinación que garanticen el buen funcionamiento de la Administración de la Generalidad. Un paso adelante es crear un grupo integrado por funcionarios de alto nivel procedentes de los departamentos que intervienen en las políticas de desarrollo y dotarlo de una