Preámbulo
Cataluña ha ido construyéndose a lo largo del
tiempo con las aportaciones de energías de muchas
generaciones, de muchas tradiciones y culturas,
que han encontrado en ella una tierra de acogida.
El pueblo de Cataluña ha mantenido a lo largo de
los siglos una vocación constante de autogobierno,
encarnada en instituciones propias como la Generalitat -que fue creada en 1359 en las Cortes de Cervera-
y en un ordenamiento jurídico específico
recogido, entre otras recopilaciones de normas, en
las «Constitucions i altres drets de Catalunya».
Después de 1714, han sido varios los intentos de recuperación
de las instituciones de autogobierno. En
este itinerario histórico constituyen hitos destacados,
entre otros, la Mancomunidad de 1914, la recuperación
de la Generalitat con el Estatuto de
1932, su restablecimiento en 1977 y el Estatuto de
1979, nacido con la democracia, la Constitución de
1978 y el Estado de las autonomías.
La libertad colectiva de Catalunya encuentra en
las instituciones de la Generalitat el nexo con una
historia de afirmación y respeto de los derechos
fundamentales y de las libertades públicas de la
persona y de los pueblos; historia que los hombres
y mujeres de Catalunya quieren proseguir con el fin
de hacer posible la construcción de una sociedad
democrática y avanzada, de bienestar y progreso,
solidaria con el conjunto de España e incardinada
en Europa.
El pueblo catalán sigue proclamando hoy como
valores superiores de su vida colectiva la libertad,
la justicia y la igualdad, y manifiesta su voluntad de
avanzar por una vía de progreso que asegure una
calidad de vida digna para todos los que viven y
trabajan en Cataluña.
Los poderes públicos están al servicio del interés
general y de los derechos de la ciudadanía, con respeto
al principio de subsidiariedad.
Es por todo ello que, siguiendo el espíritu del
Preámbulo del Estatut de 1979, el presente Estatuto
asume que:
- Cataluña es un país rico en territorios y gentes,
una diversidad que la define y la enriquece desde
hace siglos y la fortalece para los tiempos venideros.
- Cataluña es una comunidad de personas libres
para personas libres donde cada uno puede vivir y
expresar identidades diversas, con un decidido
compromiso comunitario basado en el respeto a la
dignidad de todas y cada una de las personas.
- La aportación de todos los ciudadanos y ciudadanas
ha configurado una sociedad integradora,
con el esfuerzo como valor y con capacidad innovadora
y emprendedora, valores que siguen impulsando
su progreso.
- El autogobierno de Cataluña se fundamenta en
la Constitución, así como en los derechos históricos
del pueblo catalán que, en el marco de aquélla,
dan origen en este Estatuto al reconocimiento de
una posición singular de la Generalitat. Cataluña
quiere desarrollar su personalidad política en el
marco de un Estado que reconoce y respeta la diversidad
de identidades de los pueblos de España.
- La tradición cívica y asociativa de Cataluña ha
subrayado siempre la importancia de la lengua y la
cultura catalanas, de los derechos y de los deberes,
del saber, de la formación, de la cohesión social,
del desarrollo sostenible y de la igualdad de derechos,
hoy, en especial, de la igualdad entre mujeres
y hombres.
- Cataluña, a través del Estado, participa en la
construcción del proyecto político de la Unión Europea,
cuyos valores y objetivos comparte.
- Cataluña, desde su tradición humanista, afirma
su compromiso con todos los pueblos para
construir un orden mundial pacífico y justo.
El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento
y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña,
ha definido de forma ampliamente mayoritaria a
Cataluña como nación. La Constitución Española,
en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional
de Cataluña como nacionalidad.
En ejercicio del derecho inalienable de Cataluña
al autogobierno, los Parlamentarios catalanes proponen,
la Comisión Constitucional del Congreso de
los Diputados acuerda, las Cortes Generales aprueban
y el pueblo de Cataluña ratifica el presente Estatuto.