Expansión (siglos XV-XVI)
La extinción del Casal de Barcelona en 1410, la situación excepcional del Interregno que finalizó con el Compromiso de Caspe de 1412 y la instauración de una nueva dinastía fueron la ocasión para el incremento del poder político de la Diputación del General en detrimento de la soberanía monárquica, con cambios concretados desde la Corte de Barcelona de 1413. Las nuevas funciones políticas, compatibles con una economía de la institución progresivamente deficitaria y mal gestionada, dieron lugar a una fase de expansión de las actividades que desembocó, como culminación de una serie de conflictos, en una Guerra Civil en que la Diputación se enfrentó con el rey Juan II (1462-1472).
A la salida de la guerra que tuvo consecuencias nefastas en el orden económico para la sociedad catalana y que puso en relieve las deficiencias del funcionamiento de la Diputación del General y su carácter oligárquico, la monarquía triunfante, en la persona del hijo y sucesor de aquel rey, Fernando II, emprendió una reforma de la institución catalana en profundidad y orientada a introducir mecanismos de control externo, que fueron puestos en manos de poderes emanados de la monarquía.
Después de este retroceso, a principios del siglo XVI, una monarquía en expansión y con bases territoriales más diversificadas dependía mucho menos de las aportaciones económicas servidas por la Diputación del General y, en cambio, estaba interesada en incrementar las responsabilidades de la institución catalana en el gobierno del Principado al servicio de los designios de la monarquía; pero los diputados estuvieron sistemáticamente en contra de esta vía de refuerzo de su papel político dirigente en Cataluña. En cualquier caso, la reconstrucción económica del país después de la Guerra Civil permitió, a lo largo de todo el siglo XVI, la consolidación financiera de la Diputación del General y el máximo despliegue de su red institucional.
Por lo tanto, se pueden distinguir dos fases de carácter diferente: