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La esclerosis múltiple es una
enfermedad neurológica autoinmunitaria que se produce porque se inflama y se
pierde la mielina o sustancia blanca del Sistema Nervioso Central, compuesto
por el cerebro, el cerebelo, los nervios ópticos, el tronco del encéfalo y
la médula espinal. Cuando se produce una inflamación de una de estas zonas
aparece un problema neurológico que consistirá en una alteración de la
sensibilidad de alguna parte del cuerpo o de las extremidades, en una
pérdida de fuerza de las dos piernas (paraparesia) o de media parte del
cuerpo (hemiparesia), en un trastorno del equilibrio, en una alteración
visual como la pérdida de visión o visión doble (diplopía) o en dificultades
para orinar. Estas alteraciones aparecen un día con una intensidad leve y
van aumentando a lo largo de unos 5-7 días hasta que se estabilizan.
Brotes
Estos episodios de alteración
neurológica reciben el nombre de "brotes". A lo largo de la vida, la persona
que sufre una esclerosis múltiple irá teniendo brotes con una frecuencia que
varía mucho de unas personas a otras y que es imposible de predecir. La
consecuencia de la repetición de estos brotes es, fundamentalmente, la
discapacidad motora de las piernas. De hecho, esta enfermedad es la primera
causa de discapacidad en adultos jóvenes después de los accidentes de
tráfico.
La esclerosis múltiple que se manifiesta con brotes se llama remitente
recurrente y es la más frecuente. También existe un tipo de enfermedad que
se llama esclerosis múltiple primaria progresiva, en la cual los pacientes,
aunque pierden mielina, no tienen brotes. Las consecuencias neurológicas de
los dos tipos de enfermedad son las mismas.
Origen desconocido
La esclerosis múltiple aparece en personas jóvenes. Los primeros síntomas de
la enfermedad aparecen en dos momentos de la vida: en torno a los 20 y sobre
los 40 años y es más frecuente en las mujeres. Las razones por las que una
persona sufre la enfermedad son desconocidas. Existen algunos factores
genéticos y ambientales que se relacionan con la enfermedad, pero todavía no
están bien determinados y hoy por hoy la esclerosis múltiple no se puede
prever ni prevenir.
Diagnóstico
La enfermedad se diagnostica
con una resonancia magnética del cerebro y de la médula que demuestre que
hay áreas de inflamación en la mielina, en una localización y número
característicos. Hay otros métodos diagnósticos que pueden ser necesarios,
como el análisis de las bandas oligoclonales del líquido cefalorraquídeo a
través de una punción lumbar, o bien los potenciales evocados de los ojos
que permiten ver si hay afectación del nervio óptico aunque el paciente no
haya tenido ningún problema visual.
Tratamientos
Los brotes se tratan con corticoides a dosis altas, durante un periodo de
tres días, administrados normalmente por vía intravenosa. Para disminuir la
frecuencia de brotes disponemos de algunos tratamientos: el interferón beta
y el acetato de glatiramer. Estos tratamientos son inyectados, bien de forma
intramuscular o bien bajo la piel y se mantienen de forma indefinida a no
ser que produzcan efectos secundarios intolerables, se considere que son
ineficaces o en caso de que el paciente sea una mujer que quiera quedarse
embarazada. Desde el año 2007, disponemos de un fármaco nombrado natalizumab,
que se utiliza por vía intravenosa, para tratar a aquellas personas que no
han respondido en los fármacos habituales o que tienen una enfermedad muy
agresiva desde el principio. Actualmente se están investigando nuevas formas
de tratamiento que permitan ser administradas por vía oral o de forma menos
frecuente.
Se debe sospechar una esclerosis múltiple si una persona de menos de 50 años
tiene un problema neurológico como los que se han descrito anteriormente y
que no se hayan producido de forma aguda (en horas) sino durante diversos
días, especialmente si ya ha aparecido algún otro síntoma neurológico
anteriormente. Después de una entrevista y de realizar una exploración
física y pruebas complementarias, el neurólogo determinará si el paciente
tiene una esclerosis múltiple u otro tipo de problema.
Cristina Ramo Tello
Neuróloga
Unidad de Esclerosis Múltiple hospital Germans Trias
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