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La gripe es una enfermedad
respiratoria de gran trascendencia en salud pública causada por virus
gripales de los tipos A, B y C. El virus de la gripe A, el más importante de
los tres, infecta al hombre y también a diferentes animales mamíferos y a
las aves. La tendencia de los virus de la gripe a experimentar cambios
frecuentes y permanentes obliga a vigilar de forma constante la situación
mundial de la gripe y a introducir cada año ajustes en la composición de las
vacunas. Estas dos tareas son competencia del programa mundial de la
Organización Mundial de la Salud (OLMOS) contra la gripe, que empezó a
funcionar el año 1947.
Los brotes epidémicos de gripe se dan casi cada año durante los meses fríos,
como consecuencia de variaciones antigénicas menores (mutaciones) de los
virus. Las variaciones antigénicas mayores del virus de la gripe A aparecen
por recombinación del material genético y fusión entre dos socas diferentes
del virus que infectan a un mismo animal. Las socas parentales, que
recombinan su material genético, pueden ser virus animales y humanos. Estos
nuevos tipos de virus, ante de los cuales la población no tiene inmunidad,
dan lugar a grandes epidemias que afectan simultáneamente diferentes
continentes (pandemias).
Probablemente la pandemia de gripe más famosa se produjo de 1918 a 1919,
cuando murieron 20 millones de personas. De hecho murieron más personas de
gripe durante este periodo que durante la primera guerra mundial. Los años
1947, 1957, 1968 y 1977 se produjeron otras pandemias debidas a virus
gripales nuevos, pero desde entonces no se ha producido ninguna más.
Epidemias en las aves
La gripe de las aves, bien conocida desde hace años en sanidad animal, fue
identificada por primera vez en Italia hace cien años. Puede infectar
cualquier tipo de ave, aunque hay especies más vulnerables que otras. En
estos animales la enfermedad puede desarrollarse de varias formas. Hay
diferentes subtipos (al menos 15) de virus gripal que pueden afectar a las
aves, aunque los más virulentos son los H5 y H7 del virus A.
Los virus de la gripe de las aves no acostumbran a infectar a otros animales
aparte de las aves y los cerdos. Sólo de forma excepcional puede
transmitirse de las aves al hombre, transmisión que requiere un contacto
reiterado y muy próximo con las aves enfermas. El primer caso documentado de
infección humana por virus de la gripe aviaria se detectó en Hong Kong el
año 1997, cuando la cepa H5N1 produjo una enfermedad respiratoria grave en
18 personas, seis de las cuales murieron. Esta infección coincidió con una
epidemia de gripe aviaria causada por el mismo virus, en aves de corral.
Desde el año 2003 se ha tenido conocimiento de varios brotes de gripe
aviaria H5N1 en aves en varios países del sudeste asiático, que se ha ido
extendiendo progresivamente a otros países y que ha afectado también
personas que estaban expuestas a las aves enfermas. en España no se ha
detectado ningún caso de virus de la gripe aviaria (H5N1), ni en aves ni en
personas.
Mutación del virus
El problema puede surgir si el virus muta y llega a ser fácilmente
transmisible entre personas (y no sólo de las aves a personas como hasta
ahora). Si esto se produce, se declarará la situación de pandemia.
Hoy en día disponemos de una vacuna para las aves, puesto que conocemos los
subtipos de virus que producen las epidemias en estos animales, y la OMS,
desde su red de laboratorios de gripe, ha iniciado procesos para la búsqueda
de una vacuna que proteja el hombre contra la cepa H5N1 de la gripe de las
aves.
Medidas de protección
Si se produjera la peor de todas las eventualidades posibles y se declarara
la pandemia por el nuevo virus se tardaría entre cuatro y seis meses a tener
la vacuna y producirla a gran escala. Pero hasta que estuviera disponible la
vacuna, la gripe aviaria se podría combatir con fármacos antivíricos
efectivos. Éstos podrían frenar la enfermedad en las personas infectadas,
dado que impiden la difusión del virus en el organismo y reducen las
complicaciones. Si se llegara a producir la pandemia de gripe en humanos, se
aplicarían también las correspondientes medidas de barrera y de control de
la infección, como el uso de mascarillas de protección o el aislamiento de
enfermos infectados, entre otras.
Tranquilizar a la población
En estos momentos es importante tranquilizar a la población. La situación
sanitaria de hoy en día es mejor y muy diferente a la que existía en
anteriores pandemias. Los países desarrollados tienen buenos sistemas de
salud y recursos terapéuticos suficientes, con profesionales muy
cualificados y medios técnicos muy avanzados. Además, el estado de salud
general de la población es también mucho mejor que hace años.
Respeto a la situación actual de la gripe aviaria y el posible riesgo para
la salud pública en Europa, el Centro Europeo de Control de las Enfermedades
acaba de informar de que el riesgo de que aparezcan nuevos casos humanos en
nuestros países ee prácticamente nulo en el momento actual. Y todo esto se
hizo público tan sólo unas semanas después de que a través de la prensa, en
una operación de marketing sin precedentes, se ha mantenido alarmada a la
población sobre los peligros reales y potenciales de una pandemia gripal por
una nueva cepa del virus de procedencia aviaria. De todo este revuelo,
absolutamente injustificado fuera de los organismos oficiales que tienen
competencia en el tema, las grandes beneficiadas han sido, una vez más, las
multinacionales farmacéuticas que disponen de las patentes de los fármacos
antigripales.
Vicenç Ausina
Jefe de servicio de Microbiología
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