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Si queremos, podemos mejorar la salud de nuestro corazón
 
La enfermedad cardiovascular consiste en problemas en el corazón y los vasos sanguíneos. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares causan doce millones de muertes en el mundo cada año. En conjunto, son la primera causa de muerte en los adultos.

Existen varios tipos de enfermedades cardiovasculares: la hipertensió arterial, la enfermedad arterial coronaria, la enfermedad valvular cardiaca, el accidente cerebrovascular o ictus (trombosis o derramamiento cerebral) y la enfermedad cardíaca reumática.

Varias investigaciones han identificado factores que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Algunos de estos factores de riesgo pueden ser inevitables, como por ejemplo la edad, el sexo, la raza o los antecedentes familiares, pero otras sí que se pueden evitar modificando nuestro estilo de vida. Cuanto más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus probabilidades de sufrir una enfermedad del corazón.

Factores de riesgo que se pueden cambiar

Uno de los factores de riesgo modificables es la hipertensión arterial (presión arterial alta), que aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón, un ataque de corazón o un accidente cerebrovascular. Las personas hipertensas que además son obesas, fuman o tienen niveles elevados de colesterol en la sangre, tienen un riesgo todavía más grande de sufrir una enfermedad del corazón o un accidente cerebrovascular.

La presión arterial varía según la actividad y la edad. Se considera una presión arterial normal tener una presión sistólica (alta) de menos de 140 y una presión diastólica (baja) de menos 90 (popularmente 14 y 9). La presión arterial se mide en términos de milímetros de mercurio (mmHg).

El otro gran factor de riesgo evitable es el colesterol elevado. Esta substancia grasa (es decir, un lípido) es transportada por la sangre y se encuentra en todas las células del organismo.

Cuando la sangre contiene demasiado colesterol LDL o «malo», empieza a acumularse sobre las paredes de las arterias formando una placa. De esta forma se inicia el proceso de la enfermedad denominada aterosclerosis. Cuando se acumula placa en las arterias coronarias que riegan el corazón, existe un mayor riesgo de sufrir un ataque de corazón.

La diabetes es otro de los factores de riesgo que podemos evitar. Los problemas del corazón son la principal causa de muerte entre diabéticos, especialmente aquellos que sufren la diabetes del adulto o tipo II (también denominada diabetes no insulinodependiente). Este estado de hiperglicemia produce una arteriosclerosis acelerada, que daña progresivamente los vasos sanguíneos.

También podemos evitar la obesidad y el sobrepeso, que aumentan las probabilidades de adquirir otros factores de riesgo cardiovascular, especialmente hipertensión, niveles elevados de colesterol en sangre y diabetes.

Dejar de fumar y hacer ejercicio

El otro gran enemigo del corazón es el tabaco. La mayoría de la gente sabe que fumar aumenta el riesgo de cáncer de pulmón, pero pocos saben que también aumenta considerablemente el riesgo de enfermedad cardiovascular y de enfermedad vascular periférica (enfermedad de los vasos sanguíneos que riegan los brazos y las piernas). El tabaco es el responsable de numerosas enfermedades, que se podrían evitar dejando el hábito.

La falta de actividad física también está muy ligada a nuestra salud cardiovascular. Las personas inactivas tienen un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón que las personas que hacen ejercicio regular. El ejercicio quema calorías, ayuda a controlar los niveles de colesterol y la diabetes y también fortalece el músculo cardíaco y nos hace más flexibles las arterias.

También está reconocido que el estrés aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad cardiovascular. Es cierto que no podemos eliminar totalmente el estrés, de hecho se trata de una reacción normal de las personas ante un acontecimiento externo y es un mecanismo positivo, ligado a la supervivencia de nuestra especie pero cuando no se puede controlar se genera un desequilibrio que puede llevar a aumentar el riesgo cardiovascular. El estrés también puede contribuir a otros factores de riesgo. Por ejemplo, una persona que sufre de estrés puede comer en exceso o caer más fácilmente en el hábito tabáquico.

Otro de los factores que incide en la enfermedad cardiovascular es el consumo excesivo de alcohol, que puede elevar los niveles de presión arterial y el colesterol. La ingesta moderada de vino tinto, pero un máximo dos copas diarias, puede elevar los niveles de colesterol HDL, el colesterol “bueno”.

Nunca es tarde para empezar a mejorar la salud cardiovascular. Algunos factores de riesgo pueden ser controlados y otros no, pero si eliminamos los factores de riesgo que podemos cambiar y se controlan adecuadamente los que no pueden cambiarse, podremos reducir considerablemente el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón.

Patricia Barroso
Enfermera de la Unidad de Cardiología y Cirugía Cardíaca
 

 

 
 
 

Nunca es tarde para empezar a mejorar la salud cardiovascular. Algunos factores de riesgo pueden ser controlados y otros no, pero si eliminamos los factores de riesgo que podemos cambiar y se controlan adecuadamente los que no pueden cambiarse, podremos reducir considerablemente el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón

         
         

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