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Lactancia materna
Es conveniente ofrecer el
pecho al niño ya desde el momento de nacer y a menudo.
La lactancia materna no tiene horario. Es a demanda. Como que la subida de
la leche es progresiva, los primeros días se debe dar más frecuentemente el
pecho. El calostro (la primera leche) cubre las necesidades nutritivas del
bebé pero no da sensación de plenitud.
Para que el bebé se coja al pecho, se deben de apretar los labios del bebé
al pezón para provocarle el reflejo de búsqueda. De esta forma abrirá la
boca por coger el pezón y la aureola.
El bebé debe empezar a mamar por el último pecho del que ha mamado en la
toma anterior. El bebé tiene que mamar cada vez de los dos pechos.
Es conveniente hacerle hacer un eructo tras cada toma.
Tras cada toma, hidrátese el pezón con leche materna o con calostro.
Durante los primeros días, es normal que el bebé pierda peso.
Lactancia artificial
En el hospital, le traerán el
biberón cada tres horas: a las 3, a las 6, a las 9, a las 12, a las 15, a
las 18, a las 21 y a las 24 horas.
Forma de preparar los
biberones
Lávese bien las manos.
Utilice agua del grifo o agua embotellada. Sólo será necesario hervirla si
no tiene garantías sobre su calidad. El agua puede estar a temperatura
ambiente o tibia.
La proporción de agua y leche en polvo se debe respetar escrupulosamente.
Mida la leche en polvo con el medidor que acompaña el bote y la cantidad de
agua con la escala del biberón. Utilice una medida rasa de leche en polvo
por cada 30 ml de agua. Por ejemplo, una medida de leche por 30 ml de agua,
dos por 60 ml, tres por 90 ml, etcétera.
Introduzca primero el agua en el biberón hasta la medida deseada y después
añada las medidas rasas de leche correspondientes. Agítelo antes de
administrarlo.
Tendrá que preparar el biberón en el momento de su administración. Rechace
la leche que sobre. Después de cada toma debe lavar el biberón con agua y
jabón y enjuagarlo junto con la tetina.
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