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Mujeres y enfermedad cardiovascular: iguales y a pesar de todo diferentes
 
Este fue el título de un simposio que se celebró durante el último congreso de la Sociedad Española de Cardiología, celebrado en Barcelona el pasado mes de octubre, que trataba sobre las peculiaridades de la enfermedad cardiovascular en las mujeres. Durante el simposio se pusieron de manifiesto diversos problemas asociados a las enfermedades del corazón entre las mujeres.

Contrariamente a lo que la gente piensa, la mortalidad por enfermedades que afectan el sistema cardiovascular es más elevada en las mujeres que en los hombres. De hecho, estas enfermedades son la primera causa de muerte en las mujeres por delante de otras como el cáncer de mama.

Existen diferentes factores para explicar este aumento de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares entre el género femenino. Unos son de carácter cultural, otros biológicos y otras de carácter cientificosocial.

Poco concienciadas

Respecto a los factores de índole cultural, quizás el más llamativo es el hecho que las mujeres no tenemos conciencia que nosotros también podemos tener enfermedades del corazón. Pensamos que esta enfermedad no va con nosotros, que es una cosa de hombres. Al contrario de lo que ha pasado en las afecciones graves ginecológicas (para las cuales hay programas de detección precoz muy efectivos), en las enfermedades cardiovasculares no se hace suficiente incidencia en la prevención. Son muy pocas las mujeres que se hacen análisis de sangre para conocer si tienen diabetes o si tienen colesterol, que se controlan y tratan bien la tensión arterial o que son conscientes de que el ejercicio físico moderado es beneficioso para la salud.

De hecho, hay estudios que han demostrado que el estado de salud cardiovascular de las mujeres es cada vez peor. Cada vez hay más mujeres que fuman, más mujeres obesas, y por lo tanto con más incidencia los factores que favorecen la enfermedad coronaria, más mujeres con diabetes, con colesterol y con la tensión arterial elevada. Y, para rematarlo, las mujeres cada vez hacen menos ejercicio físico.

Respeto a los factores biológicos, no siempre respondemos del mismo modo a los tratamientos que los hombres. Además, las hormonas sexuales nos protegen de tener enfermedad coronaria durante la época reproductiva, pero a partir de la menopausia no. De hecho, cuando nos ponemos enfermas somos más mayores que los hombres y los factores denominados de riesgo hace más tiempo que están carcomiendo nuestras arterias y estamos más deterioradas que los hombres. El hecho de llegar con peores condiciones al momento de iniciar el tratamiento hace que nuestra evolución también sea peor.

Manifestaciones diferentes de la enfermedad

Hablamos ahora de los factores cientificosociales. No ha sido hasta hace unos años que la comunidad científica se ha dado cuenta que hombres y mujeres tenemos características diferentes ante de las enfermedades. Durante muchos años en las facultades de Medicina sólo se ha enseñado a los estudiantes la clínica masculina de la angina de pecho. Pero la realidad es que esta enfermedad no se manifiesta del mismo modo en hombres y en mujeres.

Las mujeres explicamos de forma diferente los síntomas de la angina de pecho. Y esto porque se nos presentan de forma más difusa por todo el cuerpo y es posible que tengamos una percepción diferente del dolor. La clásica imagen de un señor aflojándose la corbata, sudando y llevándose la mano al pecho no sirve para ilustrar un infarto en una mujer. Y no sólo por el detalle de la corbata.

Este hecho influye en la forma que tienen los profesionales sanitarios de abordar la enfermedad coronaria en mujeres. Varios estudios hechos con una población muy amplia han demostrado que el tratamiento que recibimos las mujeres para la enfermedad coronaria no es ni mucho menos el ideal. Se nos diagnostica más tarde que a los hombres porque los síntomas se atribuyen a otras causas, no se nos hacen tantas pruebas diagnósticas para descartar que estamos realmente enfermas y, además, las pruebas que se han demostrado que servían para diagnosticar de una manera precisa a los hombres no son tan fiables cuando se realizan a una mujer. Esto nos permite asegurar que muchas mujeres con enfermedad coronaria no son diagnosticadas.

A pesar de todo, es necesario remarcar que una vez establecido el diagnóstico cierto de enfermedad coronaria el tratamiento que recibimos es el mismo. Igual que ha pasado en la historia de la humanidad, cuando hablamos de mujeres y enfermedad coronaria, las mujeres debemos demostrar que estamos realmente enfermas para que se nos trate igual que a los hombres. Es lo que se ha denominado el síndrome de Yentl (tomando el título de la película que hizo Barbra Streissand).

Así, para llegar a la igualdad de las mujeres con los hombres también ante la enfermedad coronaria hace falta concienciar a la población y los profesionales de la salud. Hace falta promover entre la población conductas de vida sana y medidas de prevención de riesgo cardiovascular. También se tendría que ampliar la participación de las mujeres en los estudios que investigan sobre enfermedad cardiovascular y facilitar el acceso de las mujeres a las pruebas diagnósticas. También se debe promover entre la comunidad científica la investigación diferencial de los factores de riesgo cardiovascular, de las manifestaciones clínicas y de las respuestas terapéuticas. Por último, se deberán crear grupos de trabajo para tratar estos temas tanto a nivel de asociaciones de la población general como de la comunidad científica.

Josefina Mauri 
Cardióloga
 

 

 
 
 

Contrariamente a lo que la gente piensa, la mortalidad por enfermedades que afectan el sistema cardiovascular es más elevada en las mujeres que en los hombres

         
         

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