|
(versió en castellà)
Amadeu Recasens i Brunet
Director de l'Escola de Policia de Catalunya
Entre los días 9 y 13 de junio de 1997 tuvo lugar en la Escuela de Policia un seminario dedicado al tema de las minorías étnicas y la xenofobia. Este seminario significó una buena oportunidad para que responsables políticos, miembros de las fuerzas de seguridad, científicos sociales y representantes de las organizaciones no gubernamentales (ONG) compartieran sus conocimientos y debatieran sobre estas cuestiones.
Como resultado de esta experiencia, la Escuela fue invitada a integrarse en una red de investigación. Simplemente por este motivo, y por las expectativas que abre contar con un grupo interdisciplinario e interinstitucional preocupado por determinar la conexión entre el fenómeno de la confluencia de culturas y las políticas de seguridad, ya deberíamos felicitarnos, pero creo que la calidad de las aportaciones que se presentaron y de los debates que tuvieron lugar justifican ampliamente que dediquemos nuestro dosier a este tema.
Posiblemente, el aspecto que destacó más a lo largo de las sesiones de trabajo fue la necesidad de un tratamiento realista y sin apriorismos sobre esta cuestión. Por eso, me parece adecuado reproducir a continuación las conclusiones elaboradas al final del seminario.
- La complejidad del tema tratado hace que
no se puedan ni se deban dar respuestas mecanicistas
para solucionar las cuestiones que rodean
la presencia de una diversidad de culturas
en nuestro entorno. Es evidente que problematizar
esta confluencia cultural tiene la consecuencia
negativa de convertir un factor de discriminación
el hecho de identificarse con un determinado
colectivo étnico, especialmente si
es minoritario.
- La confluencia de personas que pertenecen
a diferentes ámbitos culturales provoca
la presencia de diferentes códigos
normativos, de diferentes formas de regular
la vida cotidiana. Esta situación
puede implicar casos de conflictividad o
de incompatibilidad de formas de comportamiento,
pero en ningún caso esta situación
se puede definir como patológica ni
debe ser interpretada como una falta de voluntad
de integración por parte de la persona
que llega a nuestro entorno cultural. Los
factores socioeconómicos que inciden
en esta persona pueden dificultar la propia
comprensión de las pautas sociales
dominantes en la sociedad de acogida.
- Las situaciones conflictivas derivadas de
esta confluencia de culturas no deben ser
resueltas sólo con la idea de tolerancia.
Es importante generar políticas y
prácticas de comunicación cultural
y de igualdad de derechos. No sólo
se trata de ver y aceptar la diferencia del
otro sino de reconocer en el sujeto diferente
a una persona portadora de los mismos derechos
y libertades que nosotros, que se concretan
muy especialmente en los establecidos y reconocidos
en declaraciones internacionales y textos
constitucionales.
- Una perspectiva realista tiene que reconocer
las situaciones de discriminación
y de violencia que se pueden crear en este
proceso de confluencia de personas con culturas
diferentes pero también tiene que
ser consciente de que muchas veces no es
la diferencia cultural la que genera este
problema sino factores de carácter
socioeconómico de gran complejidad.
Las situaciones de marginalidad, de paro,
de discriminación, etc., vividas en
la sociedad de acogida favorecen la aparición
de actitudes racistas.
- En esta línea, trabajar contra las
actitudes racistas significa coordinar los
programas interdepartamentales de las diversas
administraciones con el fin de dar soluciones
globales a las problemáticas subyacentes.
La política contra el racismo no es
diferente, en este sentido, de otras políticas
antidiscriminatorias.
- La actuación policial debe tener como
punto de referencia irrenunciable la defensa
de los derechos y las libertades que la Constitución
garantiza a todos los seres humanos por el
simple hecho de serlo. Esta defensa del orden
constitucional implica que el profesional
de la policía tiene que ser un operador
jurídico que aplica objetivamente
la legislación vigente. Los conflictos
derivados de la citada confluencia de códigos
culturales deben ser objeto de un debate
social y deben recibir también la
respuesta de las instancias políticas.
- La policía debe tener un conocimiento
óptimo de la realidad cultural en
que actúa para evitar situaciones
de conflictividad o para dar salida a los
problemas de convivencia que se pueden producir.
Hay que abrir y mantener vías de contacto
con los colectivos de inmigrantes, con las
asociaciones que les representan y con los
operadores jurídicos y sectores del
trabajo social más cercanos a las
problemáticas reales que sufren estos
colectivos.
- Todo lo que hemos dicho requiere un esfuerzo
formativo dirigido a los profesionales de
la policía. Es necesario _y este era el objetivo primordial de este
seminario_ complementar los sentimientos xenófobos
y antiracistas con argumentos sólidos
que permitan hacer frente a posibles planteamientos
demagógicos de racismo y xenofobia.
Debemos tener en cuenta que para estar en
disposición de trabajar con la diversidad
desde el punto de vista policial hay que
incrementar la formación ya existente.
Esta formación, de carácter
interdisciplinar, no puede reducirse a las
formas de gestión poicial de la conflictividad
racista o de la actividad delictiva protagonizada
por extranjeros. Debe dar al policía
los instrumentos que le permitan entender
una sociedad cambiante que pide, cada vez
más claramente, encontrar soluciones
coordinadas con las otras instancias implicadas.
Aparte de los artículos que componen el dosier, completan este segundo número de nuestra Revista otra serie de aportaciones con las cuales pretendemos continuar la línea anunciada en el primer número.
Por eso, en relación con el campo jurídico, Javier Barcelona hace una exposición en su artículo de aspectos muy interesantes sobre el deber de secreto de los miembros de cuerpos y fuerzas policiales.
Por otra parte, Dominique Monjardet nos vuelve a presentar un trabajo en el que realiza un análisis sociológico de la profesión policial.
Finalmente, abrimos una puerta al conocimiento de los modelos policiales latinoamericanos con la aportación de Germán Silva sobre el caso de la policía en Colombia.
Así, para mí es una satisfacción presentarles la continuidad del proyecto iniciado el pasado año; el apoyo que hemos recibido de instituciones, profesionales y estudiosos de la seguridad pública y la policía, ha sido el mejor estímulo que podíamos tener. Esperamos mantenerlo.
|